02-19-2026, 12:57 AM
Esto me pasó en una tarde de verano, en un centro comercial de la zona sur de Madrid bastante grande. Estaba de compras buscando un regalo de cumpleaños y cuando lo compré, decidí tomarme algo en una zona de terrazas exteriores que hay en el centro comercial. Mientras me tomaba una refresco, abrí la app de ligar a ver qué habia por allí, y acabé hablando con un par de chavales que estaban por la zona. Uno concretamente me salía a pocos metros de distancia, y efectivamente me confirmó que estaba también en el centro comercial. En la descripción indicaba que era activo, y de foto tenía solo un torso en bañador turbo. Así que, tras hablar un rato con el, me dijo que buscaba que le descargaran. No me quiso pasar foto de cara pero si de polla, y solo con ver aquel rabazo me dio igual su cara. Solo se que tenía buen cuerpo y buen rabo, y quería vaciarle. Me dijo que iba vestido con pantalón vaquero corto y una camiseta sin mangas de basket.
Así que quedamos en unos baños que hay al final del centro comercial, en los urinarios de pared. Cuando llegué, eché un vistazo y no vi a nadie con esa descripción, pero la verdad es que había bastante gente entrando y saliendo. Pensé que sería más discreto, pero había mucho trasiego. No obstante, me puse en los urinarios de pared, y a los dos minutos entró por la puerta. Era bastante alto y más delgado de lo que parecía en fotos y guapete. De hecho, dude en si sería el, pero al entrar clavó su mirada en la mía fijamente mientras venía hacia los urinarios de pared. El de al lado estaba ocupado, pero se puso en otro de la esquina.
Se abrió la bragueta y se puso a mear, y me miró disimuladamente. A mí aquella situación me dio mucho morbo, pero me pareció muy poco discreta y me salí del baño. Me siguió un poco con la mirada y saqué el móvil para hacerle un gesto indicándole que le iba a escribir. En ese momento, me salí del baño. Dude si había entendido mi mensaje, pero el caso es que le escribí.
Le dije que aquello era muy poco discreto y que mejor íbamos a otro sitio. El me dijo "otro baño?" Yo le dije que mejor no, que igual un probador era algo más discreto. Así que decidimos ir a los probadores de una tienda bastante grande que estaba en frente. Le esperé en la puerta y entramos juntos. El cogió 6 pantalones para no dar el cante y fuimos al probador, que estaba al fondo. Nos dieron la ficha y buscamos el probador, pues aquello era un poco laberinto. Yo vi aquello muchísimo más discreto, así que solo de pensarlo se me puso muy dura.
Cuando llegamos al probador, entramos, dejamos la ropa y el se lanzó a besarme, aunque yo le hice un gesto de silencio. Acto seguido se tocó el rabo por encima del pantalón mientras me miraba con cara de cerdo. Se la agarraba por encima del pantalón, marcando rabo empalmado hacia el lado derecho. Yo me agaché en cuclillas y me restregué el paquete duro por mi cara. En ese momento, agachado, me di cuenta que tenía 3 espejos, uno de frente, otro de lado y otro hacia arriba, lo cual me permitía una perspectiva casi de película porno, lo que me hizo mojar los calzoncillos.
El chaval se quitó la camiseta, dejando ver su torso definido, se quitó el cinturón, se abrió la bragueta y se bajó los pantalones hasta las rodillas, dejando ver un calzoncillo color granate y el rabo duro hacia el lado derecho. Marcaba un paquete enorme. Yo me puse a lamerle bien por encima del calzoncillo, mientras veía su cara de salido, y ya se bajó el calzoncillo también. Al bajarlo, su rabo rebotó sobre mi cara. Un rabo de buen tamaño, muy grueso en la base y más delgado en la punta, curvo hacia arriba. En la punta del rabo tenía una gota de preseminal que el mismo se limpió con la mano. Yo me la restregué por la cara un rato, y ya me cogió la cabeza con la mano izquierda y se la sujetó con la derecha y me dijo casi susurrando "chupa chupa". Así que me la metió en la boca del tirón. La noté muy dura y muy caliente, se notaba que estaba muy guarro. Cuando la metió en mi boca soltó un suspiro fuerte. Yo me puse a pajearle con la mano mientras se la chupaba, pero me apartó la mano de su rabo y a continuación me sujeto la cabeza con ambas manos y me hincó la polla todo lo que pudo, aguantándola al fondo unos segundos, pero me ahogaba y tuve que separarme. Sin embargo, no me dio tregua porque una vez que cogí aire, me cogió de la cabeza con ambas manos de nuevo y se puso a follarme la boca mientras yo estaba empotrado contra el espejo que tenía detrás de mi. Me la follaba lento pero muy firme y hasta el fondo, en ritmo constante, sin parar. No la sacaba ni un segundo, solo era folla que te folla mi boca, mientras yo notaba que en cada embestida me llegaba a la garganta. Tenía el rabo chorreando de baba y el seguía sin parar, sin darme tregua, mientras me miraba a los ojos con la boca semiabierta aspirando de placer. De vez en cuando yo miraba al espejo y veía la escena, y me ponía más cerdo aún. Era como si yo fuera una muñeca hinchable al que le estaba follando la boca.
Estuvo unos minutos sin parar, hasta que veo que le cambia el gesto, sube las cejas, abre la boca y en ese momento mueve los labios y dice casi susurrando "me corro", momento en el cual libera su mano derecha de mi cabeza, sujetándose la polla y casi sin darle tiempo de sacarla, a unos milímetros de mis labios se corre sobre mi cara. Escupió tres trallazos grandes que salpicaron mi pelo, mejillas, nariz y labios, mientras se pajeaba apoyando su capullo entre los labios y la nariz. El resto ya cayó sobre mi barbilla. Era un olor indescriptible, a macho húmedo. Tras correrse, lanzó un suspiro profundo y dijo en bajito "joder estaba que reventaba". Se la limpió y se la guardó.
Se espero a qué me limpiara, que pude hacerlo bien por los espejos, y salimos de allí. Salimos de la tienda y nos despedimos al salir.
Ha sido una de mis mejores experiencias.
Así que quedamos en unos baños que hay al final del centro comercial, en los urinarios de pared. Cuando llegué, eché un vistazo y no vi a nadie con esa descripción, pero la verdad es que había bastante gente entrando y saliendo. Pensé que sería más discreto, pero había mucho trasiego. No obstante, me puse en los urinarios de pared, y a los dos minutos entró por la puerta. Era bastante alto y más delgado de lo que parecía en fotos y guapete. De hecho, dude en si sería el, pero al entrar clavó su mirada en la mía fijamente mientras venía hacia los urinarios de pared. El de al lado estaba ocupado, pero se puso en otro de la esquina.
Se abrió la bragueta y se puso a mear, y me miró disimuladamente. A mí aquella situación me dio mucho morbo, pero me pareció muy poco discreta y me salí del baño. Me siguió un poco con la mirada y saqué el móvil para hacerle un gesto indicándole que le iba a escribir. En ese momento, me salí del baño. Dude si había entendido mi mensaje, pero el caso es que le escribí.
Le dije que aquello era muy poco discreto y que mejor íbamos a otro sitio. El me dijo "otro baño?" Yo le dije que mejor no, que igual un probador era algo más discreto. Así que decidimos ir a los probadores de una tienda bastante grande que estaba en frente. Le esperé en la puerta y entramos juntos. El cogió 6 pantalones para no dar el cante y fuimos al probador, que estaba al fondo. Nos dieron la ficha y buscamos el probador, pues aquello era un poco laberinto. Yo vi aquello muchísimo más discreto, así que solo de pensarlo se me puso muy dura.
Cuando llegamos al probador, entramos, dejamos la ropa y el se lanzó a besarme, aunque yo le hice un gesto de silencio. Acto seguido se tocó el rabo por encima del pantalón mientras me miraba con cara de cerdo. Se la agarraba por encima del pantalón, marcando rabo empalmado hacia el lado derecho. Yo me agaché en cuclillas y me restregué el paquete duro por mi cara. En ese momento, agachado, me di cuenta que tenía 3 espejos, uno de frente, otro de lado y otro hacia arriba, lo cual me permitía una perspectiva casi de película porno, lo que me hizo mojar los calzoncillos.
El chaval se quitó la camiseta, dejando ver su torso definido, se quitó el cinturón, se abrió la bragueta y se bajó los pantalones hasta las rodillas, dejando ver un calzoncillo color granate y el rabo duro hacia el lado derecho. Marcaba un paquete enorme. Yo me puse a lamerle bien por encima del calzoncillo, mientras veía su cara de salido, y ya se bajó el calzoncillo también. Al bajarlo, su rabo rebotó sobre mi cara. Un rabo de buen tamaño, muy grueso en la base y más delgado en la punta, curvo hacia arriba. En la punta del rabo tenía una gota de preseminal que el mismo se limpió con la mano. Yo me la restregué por la cara un rato, y ya me cogió la cabeza con la mano izquierda y se la sujetó con la derecha y me dijo casi susurrando "chupa chupa". Así que me la metió en la boca del tirón. La noté muy dura y muy caliente, se notaba que estaba muy guarro. Cuando la metió en mi boca soltó un suspiro fuerte. Yo me puse a pajearle con la mano mientras se la chupaba, pero me apartó la mano de su rabo y a continuación me sujeto la cabeza con ambas manos y me hincó la polla todo lo que pudo, aguantándola al fondo unos segundos, pero me ahogaba y tuve que separarme. Sin embargo, no me dio tregua porque una vez que cogí aire, me cogió de la cabeza con ambas manos de nuevo y se puso a follarme la boca mientras yo estaba empotrado contra el espejo que tenía detrás de mi. Me la follaba lento pero muy firme y hasta el fondo, en ritmo constante, sin parar. No la sacaba ni un segundo, solo era folla que te folla mi boca, mientras yo notaba que en cada embestida me llegaba a la garganta. Tenía el rabo chorreando de baba y el seguía sin parar, sin darme tregua, mientras me miraba a los ojos con la boca semiabierta aspirando de placer. De vez en cuando yo miraba al espejo y veía la escena, y me ponía más cerdo aún. Era como si yo fuera una muñeca hinchable al que le estaba follando la boca.
Estuvo unos minutos sin parar, hasta que veo que le cambia el gesto, sube las cejas, abre la boca y en ese momento mueve los labios y dice casi susurrando "me corro", momento en el cual libera su mano derecha de mi cabeza, sujetándose la polla y casi sin darle tiempo de sacarla, a unos milímetros de mis labios se corre sobre mi cara. Escupió tres trallazos grandes que salpicaron mi pelo, mejillas, nariz y labios, mientras se pajeaba apoyando su capullo entre los labios y la nariz. El resto ya cayó sobre mi barbilla. Era un olor indescriptible, a macho húmedo. Tras correrse, lanzó un suspiro profundo y dijo en bajito "joder estaba que reventaba". Se la limpió y se la guardó.
Se espero a qué me limpiara, que pude hacerlo bien por los espejos, y salimos de allí. Salimos de la tienda y nos despedimos al salir.
Ha sido una de mis mejores experiencias.

