08-12-2025, 01:26 PM
Este relato es 100%. Me sucedió hace 2 meses aproximadamente. Fui a descambiar una camiseta a una tienda a un centro comercial de la zona este de Madrid, y como tenía el coche bastante sucio, aproveché para dejarlo en un puesto de lavado a mano que hay en el garaje del centro comercial, que está cerca de las puertas de acceso.
Aparqué en los aparcamientos de lavado, y me acerqué al chaval que estaba lavando los coches, que era joven, tendría unos 27 años aproximadamente, fuerte, con un tatuaje en el brazo izquierdo y de media altura. Tenia un morbazo que flipas, de hecho lo ví y resoplé por dentro del cuerpazo que tenía. Le pregunté que si podía dejar el coche y que cuanto iban a tardar. Me dijo que estaba acabando ya con un coche y que se ponía con el mío el siguiente, y me dijo que unos 20 minutos lo tenía. Así que cogí la camiseta del maletero, y subí hacia la tienda a descambiar la camiseta. Sin embargo, como tenía el móvil cargando en el coche y se me olvidó y lo dejé dentro. Me dí cuenta cuando llegué a la tienda que me pidieron la tarjeta para emitir el reembolso de la camiseta que no llevaba el móvil encima. Me acordé que lo dejé en el coche y le dije a la chica de la tienda que me había olvidado el móvil en el coche, que ahora después subía de nuevo. Así que volví a bajar al garaje y cuando llegué estaba ya el chaval limpiando mi coche. Le dije que me había olvidado el móvil y que iba a cogerlo y me dijo "si claro, sin problema", mientras el estaba limpiando la zona del copiloto. Me metí por la zona del conductor cuando escuché notificaciones de grindr que me estaban llegando todo el rato (tenía la app abierta), y vi como el chaval miró el móvil. Lo cogí avergonzado, porque además cuando llegan las notificaciones aparece en la pantalla el icono de la app, y el chaval debió reconocerlo porque dijo: "estás a saco eh, jaja. Lleva un rato sonando". Yo me quedé de piedra, y lancé una sonrisa entre avergonzada y nerviosa y me fuí.
Mientras iba de camino a la tienda, me iba diciendo que no se podía ser más tonto que yo por olvidarme el móvil con el grindr abierto. Una vez llegué a la tienda, aproveché para mirar algo de ropa, y después esperé la cola y me hicieron correctamente la devolución en la tarjeta con el móvil, y bajé de nuevo al parking. Ahora ya había dos chicos, uno era el que me había limpiado el coche y había otro más con otro coche (un latino que estaba buenísimo). El caso es que me acerqué al que me había lavado el coche para pagar, y me dijo "vente por aquí a la caja". Fuimos al mostrador que hay justo enfrente, y me dijo "¿qué tal el coche, te gusta como ha quedado?", y le dije "si, ha quedado bastante bien la verdad" (aunque sinceramente ni me fijé en el coche, lo único que quería era pagar y largarme de la vergüenza que sentía). Me dijo que tenían otros tratamientos interiores, por si quería para otras veces, a lo que le respondí que muchas gracias. El caso es que mientras estaba marcando el precio en el datáfono, saqué de nuevo el móvil y lo desbloqueé para pagar, pero al desbloquearlo, le dí justo a la notificación de grindr que justo acababa de llegar, sonando el caraterístico sonido de notificación de esa app. Me miró y me djo "bueno qué, ¿ha suerte o no hay suerte?" y yo me quedé de nuevo super cortado. Ya no podía esquivar la pregunta, así que le dije "que va, está la cosa chunga". Y me dice "hombre eso tiene fácil solución". Veo que saca un papel, escribe algo y me lo devuelve con sonrisa pícara. Cuando me lo da me dice. Abro el papel y pone "en 5 minutos en el baño del fondo del parking". En ese momento un rayo me recorrió de arriba abajo el cuerpo. Mi cara tuvo que ser un poema, porque le miré y me dijo "por si te apetece".
No respondí ni dije nada del shock en el que me encontraba, pero solo al leer la nota había mojado el slip de lo cachondo que m había puesto el tio. Así que cogí las llaves del coche, y me monté en él. Y mientras arrancaba pensaba en qué hacer. Así que, como nunca se me había presentado una oportunidad igual, llevé el coche hasta el baño del fondo del parking. Fue un trayecto muy breve, (poco más de un minuto) pero solo de pensar que iba a estar con ese tiazo en el baño me estaba poniendo cerdísimo. Aparqué al lado de la entrada de los baños y me metí. Era un baño largo con varias cabinas (unas 6 o 7) y estaba totalmente vacío. Me puse a hacer que meaba en un urinario de pared, por si venía. En ese momento, pensamientos negativos me vinieron a la mente: ¿y si realmente era una trampa y el tío venía y me hacía algo? ¿Y si el tio no era de fiar? Me estaba dejando llevar por el calentón y no estaba pensando con claridad. Así que me la guardé, me subí la bragueta y me estaba yendo cuando le veo entrar. Al verme me dice "que pasa, ¿que te vas?" Yo le dije que si, que me iba, a lo que el me dijo "a ver, yo te limpio el coche, tu me puedes limpiar el sable", y se agarró el rabo por encima del pantalón del uniforme que llevaba. Se notaba un gran bulto. En ese momento se me nubló la mente y solo quería comerle la polla. Me dijo en bajito "ven, anda, que estoy cachondo". Se fue hacia la última cabina y me hizo una seña con la cabeza para que le siguiera, mientras se tocaba todo el rato el paquete. "Venga, que no tengo tiempo, estoy currando". Así que con muchos nervios me metí con el en la cabina. Me dijo "siéntate" y me senté en el váter. El se puso frente a mi y se bajó la bragueta del pantalón del uniforme. Pude ver un rabo muy muy gordo y de unos 17 o 18 cm aproximadamente y curvo hacia arriba. No es que fuera muy largo, pero era de lo más gordo que había visto nunca. Empezó a pajear delante de mi cara, mientras yo le miraba desde abajo su cara morbosa. Me dijo "no tengo tiempo, chupa". Así que me cogío la cabeza y me la metió en la boca. Tuve que abrirla muy bien porque casi ni me cabía, pero estaba riquísima. Empezó a follarme la boca firme y a buen ritmo mientras exalaba fuerte. Me decía guarddas en bajo, "come polla, que lo estabas busando" o "joder que puta boca tienes". Me dolía la mandíbula de tenerla tan abierta, pero estaba disfrutando muchísimo. Yo le miraba hacia arriba y solo veía su cara de guarro follándome la boca. Intenté sacármela un momento y no me dejó, me dijo "shh sigue sigue", y presionó con mas fuerza. Seguí chupando un poco más pero me ahogaba, así que casi me atraganto, y tuve que sacarla haciendo fuerza hacia atrás, mientras tosía. El me dijo "shh" mientras se reía y se ponía el dedo en la boca para que no hiciera ruido. Cuando cogí aire, volví de nuevo a metérmela en la boca, y el volvío a cogerme la cabeza y a mantener el ritmo de antes, pero no duró prácticamente nada, y me dijo "me corro joder" y sin darme a tiempo a sacarla de nuevo, acerléro el ritmo y se corrió en mi boca. Notaba los espasmos en mi boca y los trallazos de leche mientras el gruñía. Cuando terminó, me la sacó y con ella escupí toda la leche que me había soltado en la boca, que era muchísima, y pude coger aire.
El se rió de nuevo y me dijo "de puta madre" y me dió una palmadita en la cara. Se guardó el rabo y se piró, mientras yo me quedé sentado mientras tenía la barbilla chorreando de leche. Me sentí como una puta de carretera, pero me encantó. Yo esperé a que se fuera y me limpié con papel del baño. Después me fui al lavabo y me enjuagué la boca bien. Y acto seguido, me fui. Fue una sensación rara, porque fue morbosísima pero a la vez me sentí muy guarro por hacer aquello. Pero me ecnantó.
Aparqué en los aparcamientos de lavado, y me acerqué al chaval que estaba lavando los coches, que era joven, tendría unos 27 años aproximadamente, fuerte, con un tatuaje en el brazo izquierdo y de media altura. Tenia un morbazo que flipas, de hecho lo ví y resoplé por dentro del cuerpazo que tenía. Le pregunté que si podía dejar el coche y que cuanto iban a tardar. Me dijo que estaba acabando ya con un coche y que se ponía con el mío el siguiente, y me dijo que unos 20 minutos lo tenía. Así que cogí la camiseta del maletero, y subí hacia la tienda a descambiar la camiseta. Sin embargo, como tenía el móvil cargando en el coche y se me olvidó y lo dejé dentro. Me dí cuenta cuando llegué a la tienda que me pidieron la tarjeta para emitir el reembolso de la camiseta que no llevaba el móvil encima. Me acordé que lo dejé en el coche y le dije a la chica de la tienda que me había olvidado el móvil en el coche, que ahora después subía de nuevo. Así que volví a bajar al garaje y cuando llegué estaba ya el chaval limpiando mi coche. Le dije que me había olvidado el móvil y que iba a cogerlo y me dijo "si claro, sin problema", mientras el estaba limpiando la zona del copiloto. Me metí por la zona del conductor cuando escuché notificaciones de grindr que me estaban llegando todo el rato (tenía la app abierta), y vi como el chaval miró el móvil. Lo cogí avergonzado, porque además cuando llegan las notificaciones aparece en la pantalla el icono de la app, y el chaval debió reconocerlo porque dijo: "estás a saco eh, jaja. Lleva un rato sonando". Yo me quedé de piedra, y lancé una sonrisa entre avergonzada y nerviosa y me fuí.
Mientras iba de camino a la tienda, me iba diciendo que no se podía ser más tonto que yo por olvidarme el móvil con el grindr abierto. Una vez llegué a la tienda, aproveché para mirar algo de ropa, y después esperé la cola y me hicieron correctamente la devolución en la tarjeta con el móvil, y bajé de nuevo al parking. Ahora ya había dos chicos, uno era el que me había limpiado el coche y había otro más con otro coche (un latino que estaba buenísimo). El caso es que me acerqué al que me había lavado el coche para pagar, y me dijo "vente por aquí a la caja". Fuimos al mostrador que hay justo enfrente, y me dijo "¿qué tal el coche, te gusta como ha quedado?", y le dije "si, ha quedado bastante bien la verdad" (aunque sinceramente ni me fijé en el coche, lo único que quería era pagar y largarme de la vergüenza que sentía). Me dijo que tenían otros tratamientos interiores, por si quería para otras veces, a lo que le respondí que muchas gracias. El caso es que mientras estaba marcando el precio en el datáfono, saqué de nuevo el móvil y lo desbloqueé para pagar, pero al desbloquearlo, le dí justo a la notificación de grindr que justo acababa de llegar, sonando el caraterístico sonido de notificación de esa app. Me miró y me djo "bueno qué, ¿ha suerte o no hay suerte?" y yo me quedé de nuevo super cortado. Ya no podía esquivar la pregunta, así que le dije "que va, está la cosa chunga". Y me dice "hombre eso tiene fácil solución". Veo que saca un papel, escribe algo y me lo devuelve con sonrisa pícara. Cuando me lo da me dice. Abro el papel y pone "en 5 minutos en el baño del fondo del parking". En ese momento un rayo me recorrió de arriba abajo el cuerpo. Mi cara tuvo que ser un poema, porque le miré y me dijo "por si te apetece".
No respondí ni dije nada del shock en el que me encontraba, pero solo al leer la nota había mojado el slip de lo cachondo que m había puesto el tio. Así que cogí las llaves del coche, y me monté en él. Y mientras arrancaba pensaba en qué hacer. Así que, como nunca se me había presentado una oportunidad igual, llevé el coche hasta el baño del fondo del parking. Fue un trayecto muy breve, (poco más de un minuto) pero solo de pensar que iba a estar con ese tiazo en el baño me estaba poniendo cerdísimo. Aparqué al lado de la entrada de los baños y me metí. Era un baño largo con varias cabinas (unas 6 o 7) y estaba totalmente vacío. Me puse a hacer que meaba en un urinario de pared, por si venía. En ese momento, pensamientos negativos me vinieron a la mente: ¿y si realmente era una trampa y el tío venía y me hacía algo? ¿Y si el tio no era de fiar? Me estaba dejando llevar por el calentón y no estaba pensando con claridad. Así que me la guardé, me subí la bragueta y me estaba yendo cuando le veo entrar. Al verme me dice "que pasa, ¿que te vas?" Yo le dije que si, que me iba, a lo que el me dijo "a ver, yo te limpio el coche, tu me puedes limpiar el sable", y se agarró el rabo por encima del pantalón del uniforme que llevaba. Se notaba un gran bulto. En ese momento se me nubló la mente y solo quería comerle la polla. Me dijo en bajito "ven, anda, que estoy cachondo". Se fue hacia la última cabina y me hizo una seña con la cabeza para que le siguiera, mientras se tocaba todo el rato el paquete. "Venga, que no tengo tiempo, estoy currando". Así que con muchos nervios me metí con el en la cabina. Me dijo "siéntate" y me senté en el váter. El se puso frente a mi y se bajó la bragueta del pantalón del uniforme. Pude ver un rabo muy muy gordo y de unos 17 o 18 cm aproximadamente y curvo hacia arriba. No es que fuera muy largo, pero era de lo más gordo que había visto nunca. Empezó a pajear delante de mi cara, mientras yo le miraba desde abajo su cara morbosa. Me dijo "no tengo tiempo, chupa". Así que me cogío la cabeza y me la metió en la boca. Tuve que abrirla muy bien porque casi ni me cabía, pero estaba riquísima. Empezó a follarme la boca firme y a buen ritmo mientras exalaba fuerte. Me decía guarddas en bajo, "come polla, que lo estabas busando" o "joder que puta boca tienes". Me dolía la mandíbula de tenerla tan abierta, pero estaba disfrutando muchísimo. Yo le miraba hacia arriba y solo veía su cara de guarro follándome la boca. Intenté sacármela un momento y no me dejó, me dijo "shh sigue sigue", y presionó con mas fuerza. Seguí chupando un poco más pero me ahogaba, así que casi me atraganto, y tuve que sacarla haciendo fuerza hacia atrás, mientras tosía. El me dijo "shh" mientras se reía y se ponía el dedo en la boca para que no hiciera ruido. Cuando cogí aire, volví de nuevo a metérmela en la boca, y el volvío a cogerme la cabeza y a mantener el ritmo de antes, pero no duró prácticamente nada, y me dijo "me corro joder" y sin darme a tiempo a sacarla de nuevo, acerléro el ritmo y se corrió en mi boca. Notaba los espasmos en mi boca y los trallazos de leche mientras el gruñía. Cuando terminó, me la sacó y con ella escupí toda la leche que me había soltado en la boca, que era muchísima, y pude coger aire.
El se rió de nuevo y me dijo "de puta madre" y me dió una palmadita en la cara. Se guardó el rabo y se piró, mientras yo me quedé sentado mientras tenía la barbilla chorreando de leche. Me sentí como una puta de carretera, pero me encantó. Yo esperé a que se fuera y me limpié con papel del baño. Después me fui al lavabo y me enjuagué la boca bien. Y acto seguido, me fui. Fue una sensación rara, porque fue morbosísima pero a la vez me sentí muy guarro por hacer aquello. Pero me ecnantó.

