12-02-2025, 07:18 PM
Un domingo que estaba muy cachondo, decidí ir de a una zona de cruising de Madrid sur donde hay un bosque junto a un aparcamiento en la zona de la A4. Nunca había ido previamente, así que aparqué el coche en el parking y esperé a ver movimiento. Solo veía chicos y hombres que iban andando hacia la zona del pinar y supuse que allí estaría la juerga. Así que como ya estaba oscuro, decidí adentrarme. Al principio solo había gente paseando de un sitio a otro, mirándose, siguiéndose... pero no vi nada. Di unas cuantas vueltas pero tampoco conocía la zona y no quería alejarme demasiado para no despistarme. Cuando más conseguí adentrarme, mi a un tio comiéndole la polla a otro, pero nada más. El resto, gente que se miraba y poco más. Estuve como 1 hora dando vueltas y ya me cansé. Vi que aquello no era muy productivo y decidí marcharme. Pero justo cuando me iba, me crucé con un chico de unos 30 años que me miró fijamente. Yo le devolví la mirada y me di la vuelta, y al dármela se giró y se tocó el paquete. Ese momento me dio mucho morbo, así que me giré entero y me fui hacia el. El se empezó a sobar el paquete por encima del pantalón de chándal que llevaba y ya notaba un buen bulto. No dijo nada, simplemente se tocaba, así que me acerqué y le empecé a sobar. Cuando le toqué, noté un gran pollón debajo del pantalón, y noté como un escalofrío me recorría el cuerpo. Se notaba que estaba muy cachondo por como respiraba fuerte, y de repente, me quita la mano y se saca el rabo bajándose un poco el pantalón. Efectivamente, era una polla bastante gorda (no muy larga) pero muy rica. Cuando se la sacó, empezó a pajearse y ahora fui yo el que le retiré la mano y empecé a pajearle. El cerraba los ojos y respiraba fuerte. Aquella situación me estaba dando mucho morbo, así que me agaché de cuclillas y me la metí en la boca. Sabía bastante fuerte, supongo que a macho que llevaba días sin correrse. Casi no me cabía en la boca de lo gorda que era, y además estaba dura como una piedra. Empecé a chuparla ayudándome de mi mano para que sintiera más, y solo era capaz de escuchar su respiración cada vez más rápida.
Notaba su polla muy dura en mi boca, que tenía que mojar todo el rato porque se secaba rápido. El solo respiraba y respiraba y cerraba los ojos de placer. Cuando llevaba unos 5 minutos mamándosela, me di cuenta que al lado tenía un tío de unos 40 y pico años, pajeándose al lado de nosotros y con las piernas abiertas. Se había sacado la polla por la bragueta del vaquero azul que llevaba y estaba dándole que te pego. Le miré y se acercó un poco más. Aquella situación me puse muy cerdo, más de lo que me podía imaginar, así que, sin dejar de mamar al otro, le empecé a mirar al nuevo, lo que hizo que se acercara todavía más. Cuando ya estaba junto a mí, me dijo "chúpame la polla a mi también" (fue lo único que dijo). Así que le cogí el rabo (que era de tamaño más bien pequeño) y empecé a pajearle. Cuando se la agarré, estaba muy mojado y muy caliente, y me dijo "cómemela ya que si no me corro". Así que giré, me saqué de la boca la otra, y me metí la nueva en la boca. Cuando me la metí soltó un gemido. Este, a diferencia del otro, gemía todo el rato. Me decía "despacio joder despacio". Yo, que estaba muy cerdo, no podía parar el ritmo. Chupaba su polla hasta casi el final, llegando a sus huevos, mientras pajeaba al otro que nos miraba con cara de morbo. Así que en menos de 2 minutos, me saca la polla de la boca y dijo "me corro", y mientras se pajeaba frente a mi cara soltó 3 trallazos de leche muy caliente y líquida, que impactaron sobre mi mejilla derecha con fuerza. Se la guardó y se fue.
Mientras, cambié de nuevo al rabazo del principio, que ahora estaba muy muy duro, y que comí con placer, mientras me chorreaba la leche por la mejilla. Ahora sí que me dijo "que morbazo me das, cabrón". Eso hizo que se la chupara aun mejor, usando la lengua y mi mano derecha mientras la izquierda le palpaba los huevos, que eran grandes. No le debía quedar mucho, porque la notaba cada vez más dura, aunque tampoco gemía demasiado. De repente, se acerca un chaval joven, de unos 25 o 26 años, en chandal también con la capucha puesta, y comienza a sobarse el paquete por encima del pantalón. Yo no podía creer lo que estaba viendo: de nuevo, otra polla para mí, y esto es algo que jamás me había pasado. Vi que se acercaba pero no lo suficiente, así que mientras se la chupaba al otro le empecé a mirar para ver si venía, pero lo único que hizo fue sacársela y comenzar a pajearse despacio. Fue el otro el que se giró un poco a su derecha y le dijo "acércate si quieres", y el chaval se acercó. Ahora sí que podía verle mejor la cara y el rabo. Tenía una buena polla, curva hacia la izquierda y más bien larga, con un capullo grueso. Así que sin pensármelo dos veces, me saqué la boca la polla del otro y le empecé a comer la polla la nuevo. Este me cogió con las dos manos de la cabeza, y empezó a guiarme la mamada. Me la metía hasta el fondo de la garganta, casi me ahogaba. Tenía que parar para poder respirar, algo que el me dejaba, pero al momento volvía de nuevo hasta el fondo. Así me iba guiando no muy rápido pero si firme y hasta el fondo, mientras seguía pajeando con la mano izquierda al otro.
Así estuve turnándome unos 10 minutos entre uno y otro, saboreando sus pollas duras. Y mientras estaba chupándosela al último que vino, que seguía cogiéndome por la cabeza con las dos manos, el primero me cogió de la barbilla y me dijo "me voy a correr", así que me separé del rabo del último que estaba mamando, y empecé a pajearle mirándole a los ojos, mientras sacaba la lengua. En pocos segundos, me dijo "me corro", y empezó a brotar leche espesa de su rabo, cayendo sobre mi otra mejilla. En ese momento, el otro chaval me agarra la cabeza, me la gira hacia atrás, empieza a gemir como un becerro y empieza a lefarme la otra mejilla también. Notaba leche caliente en ambos lados, y me sentí en la puta gloria. Después, este último estuvo restregándome el rabo por la cara, dándome unos golpes en la mejilla, y finalmente se la guardaron. Yo me quedé de rodillas y el último me dijo: "mejor que irse de putas".
Me limpié la cara con los pañuelos que llevaba en el bolsillo, me enjuagué la boca y me levanté. Vi a un tio a lo lejos mirándome y pajeándose, pero ya había cubierto mis necesidades.
Notaba su polla muy dura en mi boca, que tenía que mojar todo el rato porque se secaba rápido. El solo respiraba y respiraba y cerraba los ojos de placer. Cuando llevaba unos 5 minutos mamándosela, me di cuenta que al lado tenía un tío de unos 40 y pico años, pajeándose al lado de nosotros y con las piernas abiertas. Se había sacado la polla por la bragueta del vaquero azul que llevaba y estaba dándole que te pego. Le miré y se acercó un poco más. Aquella situación me puse muy cerdo, más de lo que me podía imaginar, así que, sin dejar de mamar al otro, le empecé a mirar al nuevo, lo que hizo que se acercara todavía más. Cuando ya estaba junto a mí, me dijo "chúpame la polla a mi también" (fue lo único que dijo). Así que le cogí el rabo (que era de tamaño más bien pequeño) y empecé a pajearle. Cuando se la agarré, estaba muy mojado y muy caliente, y me dijo "cómemela ya que si no me corro". Así que giré, me saqué de la boca la otra, y me metí la nueva en la boca. Cuando me la metí soltó un gemido. Este, a diferencia del otro, gemía todo el rato. Me decía "despacio joder despacio". Yo, que estaba muy cerdo, no podía parar el ritmo. Chupaba su polla hasta casi el final, llegando a sus huevos, mientras pajeaba al otro que nos miraba con cara de morbo. Así que en menos de 2 minutos, me saca la polla de la boca y dijo "me corro", y mientras se pajeaba frente a mi cara soltó 3 trallazos de leche muy caliente y líquida, que impactaron sobre mi mejilla derecha con fuerza. Se la guardó y se fue.
Mientras, cambié de nuevo al rabazo del principio, que ahora estaba muy muy duro, y que comí con placer, mientras me chorreaba la leche por la mejilla. Ahora sí que me dijo "que morbazo me das, cabrón". Eso hizo que se la chupara aun mejor, usando la lengua y mi mano derecha mientras la izquierda le palpaba los huevos, que eran grandes. No le debía quedar mucho, porque la notaba cada vez más dura, aunque tampoco gemía demasiado. De repente, se acerca un chaval joven, de unos 25 o 26 años, en chandal también con la capucha puesta, y comienza a sobarse el paquete por encima del pantalón. Yo no podía creer lo que estaba viendo: de nuevo, otra polla para mí, y esto es algo que jamás me había pasado. Vi que se acercaba pero no lo suficiente, así que mientras se la chupaba al otro le empecé a mirar para ver si venía, pero lo único que hizo fue sacársela y comenzar a pajearse despacio. Fue el otro el que se giró un poco a su derecha y le dijo "acércate si quieres", y el chaval se acercó. Ahora sí que podía verle mejor la cara y el rabo. Tenía una buena polla, curva hacia la izquierda y más bien larga, con un capullo grueso. Así que sin pensármelo dos veces, me saqué la boca la polla del otro y le empecé a comer la polla la nuevo. Este me cogió con las dos manos de la cabeza, y empezó a guiarme la mamada. Me la metía hasta el fondo de la garganta, casi me ahogaba. Tenía que parar para poder respirar, algo que el me dejaba, pero al momento volvía de nuevo hasta el fondo. Así me iba guiando no muy rápido pero si firme y hasta el fondo, mientras seguía pajeando con la mano izquierda al otro.
Así estuve turnándome unos 10 minutos entre uno y otro, saboreando sus pollas duras. Y mientras estaba chupándosela al último que vino, que seguía cogiéndome por la cabeza con las dos manos, el primero me cogió de la barbilla y me dijo "me voy a correr", así que me separé del rabo del último que estaba mamando, y empecé a pajearle mirándole a los ojos, mientras sacaba la lengua. En pocos segundos, me dijo "me corro", y empezó a brotar leche espesa de su rabo, cayendo sobre mi otra mejilla. En ese momento, el otro chaval me agarra la cabeza, me la gira hacia atrás, empieza a gemir como un becerro y empieza a lefarme la otra mejilla también. Notaba leche caliente en ambos lados, y me sentí en la puta gloria. Después, este último estuvo restregándome el rabo por la cara, dándome unos golpes en la mejilla, y finalmente se la guardaron. Yo me quedé de rodillas y el último me dijo: "mejor que irse de putas".
Me limpié la cara con los pañuelos que llevaba en el bolsillo, me enjuagué la boca y me levanté. Vi a un tio a lo lejos mirándome y pajeándose, pero ya había cubierto mis necesidades.

