09-22-2026, 11:39 PM
Recuerdo los tiempos en que empecé a experimentar con el sexo y a juguetear con el morbo. Me gustaba el porno y las pelis de canal plus de los jueves por la noche era un momento especial para pajearme de manera clandestina, en el salón de mis padres, corriendome en silencio y después acostarme medio relajado.
En la universidad la cosa mejoró, fui conociendo a gente y madurando. Mi vicio fue creciendo y también mi perversión. Disfrutaba con el porno, revistas, pelis de video y el plus… pero descubrí un día por casualidad las Salas X, en concreto la de la Corredera Baja y me entró el morbo por entrar.
Recuerdo la primera vez que entré, no se que esperaba, tías buenas viendo películas… no, no fue así. Entré y olía raro, era sórdido y decadente, la pantalla proyectaba porno en V.O, donde a una rubia se la estaban follando 2 negros y gritaba como una loca. Las butacas estaban con poca gente, la mayoría gente de más de 50 años que me miraron ansiosos, mientras me sentaba. Yo tenía 19 años. Me puse a ver la película. Era un Martes a las 11:00 de la mañana y estaría un rato y me iría a la facultad. Aguanté 30 minutos notando movimiento detrás mío. Cada vez que alguien se levantaba el corazón se me salía por la boca.
Cuando me fui mi polla ardía, como mi cara y prometí no regresar nunca. En la facultad me hice una paja, y luego en clase me sentí raro al pensar en la gente del cine mirándome. Acosándome. Lo tenía claro. No volvería.
El viernes regresé. Era otra película y me senté en la segunda fila. Estaba excitado y noté como alguien se había sentado a mi lado, a dos butacas y luego se acercó otra butaca. Yo no me atrevía a mirarle, solo notaba como palpitaba mi pecho. Me levanté y me fui una filas atrás, al ir a sentarme vi como un tío se la estaba chupando a otro. Eran “maduros” y yo me quedé bloqueado. Me senté en la fila de delante y de vez en cuando me giraba, hasta que el rubio al que se la chupaban me miró y se pasó la lengua por los labios. Me levanté y en es momento se corrió. Daba espasmos y sujetaba la cabeza del que se la chupaba que se tragaba todo. Yo me fui y vi que el tío me lanzó una mirada todavía con leche en los labios. La imagen de los dos extasiados no se me iba de la cabeza. Me fui a casa. Era demasiado, se me iba de las manos. Yo no soy gay, pero me excitaba. Al final me duché para relajarme, porque me sentía sucio. En ese momento y pensando en que me la estuvieran chupando a mi, me hice una paja y me corrí como un bendito. No volvería al cine.
Al día siguiente volví, no se si por ser viernes, a las 12:00 había más gente. Me senté en primera fila para estar más tranquilo y me puse a ver la película y de vez en cuando me acariciaba. Cuando estaba cachondo me senté un poco detrás y vi que en las filas traseras estaban follando. Había 2 chicos de mi edad a los que se estaban follando dos cincuentones. Había otros 2 o 3 paseándose. Yo me quedé de pie, pasmado mirándoles y pasando de volver a sentarme. Me empecé a tocar. Entonces un tío se puso a mi lado y me empezó a tocar el paquete. Yo me dejaba y se puso a tocarme el pecho. Yo medía 1,80 y pesaba 75 kg. Hacía deporte, iba al gimnasio y tenía un cuerpazo. En ese momento me saqué la polla y el tío empezó a pajearme. Nunca me había tocado un tío, y mi polla no hacía más que engordar y estaba pegajosa. Mi polla parecía una estaca cuando el tío se puso delante mío y se la metió en la boca. Nunca me la había chupado un tío. Era un delicia. Estaba entera en su garganta. Soltaba babas y yo empece a follarle la boca. Uno de los niñatos me dijo que me lo follara, pero me corrí en la boca de mi mamador.
Me fui y me dije que no volvería, pero al final volví a las dos semanas y empecé a ir cada semana. Me sentaba delante, veía las películas que me ponían supercachondo, se me ponía durísima y entonces me iba a la parte final. Me sentaba por el medio y me sacaba la polla. Me la empezaba a cascar y en un rato me la estaban chupando, a veces hasta 2 maduros a la vez. Me la mamaban de mil maneras, a veces mal y a veces regular, pero siempre superexcitante y en ocasiones con verdaderos expertos que me magreaban el culo, se tragaban mi polla, los huevos y recibían mi leche. Había uno con el coincidí alguna vez que era una máquina de succionar, y había veces que descarga 2 ó 3 veces la polla en la boca de auténticos ansiosos tragapollas. A veces estaba tan excitado que me acercaban alguna polla para chuparla, pero ese no era mi rollo. A veces me pedían follar, pero yo no quería. Sólo quería bocas que me chuparan, que me lamieran, que jugaran con mis bolas y se la tragaran entera. Y yo era generoso con la lecha. Tenía mucha y me encantaba correrme en la boca, en la cara, apretando la cabeza contra mi polla o de pié echando toda mi leche por la cara de mi putita mamadora.
Un día coincidi con los dos niñatos que vi aquel día. Eran 2 primos chilenos. Volví a verlos gozando y me dijeron que fuera los viernes a las 12:00 y que me los follara. ¿Qué crees que hice? Lo contaré en otro momento
En la universidad la cosa mejoró, fui conociendo a gente y madurando. Mi vicio fue creciendo y también mi perversión. Disfrutaba con el porno, revistas, pelis de video y el plus… pero descubrí un día por casualidad las Salas X, en concreto la de la Corredera Baja y me entró el morbo por entrar.
Recuerdo la primera vez que entré, no se que esperaba, tías buenas viendo películas… no, no fue así. Entré y olía raro, era sórdido y decadente, la pantalla proyectaba porno en V.O, donde a una rubia se la estaban follando 2 negros y gritaba como una loca. Las butacas estaban con poca gente, la mayoría gente de más de 50 años que me miraron ansiosos, mientras me sentaba. Yo tenía 19 años. Me puse a ver la película. Era un Martes a las 11:00 de la mañana y estaría un rato y me iría a la facultad. Aguanté 30 minutos notando movimiento detrás mío. Cada vez que alguien se levantaba el corazón se me salía por la boca.
Cuando me fui mi polla ardía, como mi cara y prometí no regresar nunca. En la facultad me hice una paja, y luego en clase me sentí raro al pensar en la gente del cine mirándome. Acosándome. Lo tenía claro. No volvería.
El viernes regresé. Era otra película y me senté en la segunda fila. Estaba excitado y noté como alguien se había sentado a mi lado, a dos butacas y luego se acercó otra butaca. Yo no me atrevía a mirarle, solo notaba como palpitaba mi pecho. Me levanté y me fui una filas atrás, al ir a sentarme vi como un tío se la estaba chupando a otro. Eran “maduros” y yo me quedé bloqueado. Me senté en la fila de delante y de vez en cuando me giraba, hasta que el rubio al que se la chupaban me miró y se pasó la lengua por los labios. Me levanté y en es momento se corrió. Daba espasmos y sujetaba la cabeza del que se la chupaba que se tragaba todo. Yo me fui y vi que el tío me lanzó una mirada todavía con leche en los labios. La imagen de los dos extasiados no se me iba de la cabeza. Me fui a casa. Era demasiado, se me iba de las manos. Yo no soy gay, pero me excitaba. Al final me duché para relajarme, porque me sentía sucio. En ese momento y pensando en que me la estuvieran chupando a mi, me hice una paja y me corrí como un bendito. No volvería al cine.
Al día siguiente volví, no se si por ser viernes, a las 12:00 había más gente. Me senté en primera fila para estar más tranquilo y me puse a ver la película y de vez en cuando me acariciaba. Cuando estaba cachondo me senté un poco detrás y vi que en las filas traseras estaban follando. Había 2 chicos de mi edad a los que se estaban follando dos cincuentones. Había otros 2 o 3 paseándose. Yo me quedé de pie, pasmado mirándoles y pasando de volver a sentarme. Me empecé a tocar. Entonces un tío se puso a mi lado y me empezó a tocar el paquete. Yo me dejaba y se puso a tocarme el pecho. Yo medía 1,80 y pesaba 75 kg. Hacía deporte, iba al gimnasio y tenía un cuerpazo. En ese momento me saqué la polla y el tío empezó a pajearme. Nunca me había tocado un tío, y mi polla no hacía más que engordar y estaba pegajosa. Mi polla parecía una estaca cuando el tío se puso delante mío y se la metió en la boca. Nunca me la había chupado un tío. Era un delicia. Estaba entera en su garganta. Soltaba babas y yo empece a follarle la boca. Uno de los niñatos me dijo que me lo follara, pero me corrí en la boca de mi mamador.
Me fui y me dije que no volvería, pero al final volví a las dos semanas y empecé a ir cada semana. Me sentaba delante, veía las películas que me ponían supercachondo, se me ponía durísima y entonces me iba a la parte final. Me sentaba por el medio y me sacaba la polla. Me la empezaba a cascar y en un rato me la estaban chupando, a veces hasta 2 maduros a la vez. Me la mamaban de mil maneras, a veces mal y a veces regular, pero siempre superexcitante y en ocasiones con verdaderos expertos que me magreaban el culo, se tragaban mi polla, los huevos y recibían mi leche. Había uno con el coincidí alguna vez que era una máquina de succionar, y había veces que descarga 2 ó 3 veces la polla en la boca de auténticos ansiosos tragapollas. A veces estaba tan excitado que me acercaban alguna polla para chuparla, pero ese no era mi rollo. A veces me pedían follar, pero yo no quería. Sólo quería bocas que me chuparan, que me lamieran, que jugaran con mis bolas y se la tragaran entera. Y yo era generoso con la lecha. Tenía mucha y me encantaba correrme en la boca, en la cara, apretando la cabeza contra mi polla o de pié echando toda mi leche por la cara de mi putita mamadora.
Un día coincidi con los dos niñatos que vi aquel día. Eran 2 primos chilenos. Volví a verlos gozando y me dijeron que fuera los viernes a las 12:00 y que me los follara. ¿Qué crees que hice? Lo contaré en otro momento

