09-22-2026, 06:38 AM
El otro día me llamó un cliente, que decía que se le saltaban los fusibles, y que ya estaba frito, de los fusibles y del calor que tenía que aguantar porque cuando ponía el aire acondicionado se le iba la luz.
Me puse el mono de trabajo, metí el multímetro en la mochila, junto con unos guantes y con una sonda pasacables, por si hacía falta. Al llegar a la casa me abre un cincuentón de muy buen ver, con una camiseta de tirantes pegada al torso, que debía de trabajar diariamente en algún gimnasio porque se conservaba muy bien.
Muy bien.
Total que paso y me dice que si me puede dar un vaso de agua o algo. Algo más que un vaso de agua me metía yo en la boca, pensé, pero no le dije, claro, a saber. Total que para tomarle un poco el pulso le dije que sí y le acompañé a la cocina. Tenía de todo el tío, desde un horno de vapor hasta un ronner y una thermomix. Eres cocinillas, no? le pregunto, a mí me gusta comer bien. Y me bajo un poco la cremallera del buzo para mostrar pelo en pecho y dejarle ver que no llevaba nada debajo.
Pues sí, la verdad, me gusta mucho cocinar, me relaja. Ese horno consume mucho, le digo, si lo pones a la vez que la vitrocerámica y la lavadora a lo mejor es eso lo que te hace fundir los plomos. Pues puede ser, pero he notado que sobre todo es al poner el aire acondicionado que tengo en mi cuarto. Ya lo pasamos enseguida a ver, le digo, y apuro el vaso de agua mientras lo miro a los ojos. Pero antes déjame ver el cuadro eléctrico.
Me abre el armario donde lo tiene, y me dice que si me ayuda. Sí claro, le digo. Me la aguantas? lo miro y le doy una herramienta. Sí, así aprendo algo nuevo, me dice. Lo que quieras, a lo mejor me enseñas tú a mí.
Abro el cuadro y veo en dos segundo por qué se le saltan los fusibles. El cable del aire acondicionado es de 2.5 cuando tendría que ser de 6. Va a haber que sacarlo entero a través de la pared y meter uno nuevo más gordo, si es que cabe por el tubo. Y si no, tirar roza.
Le digo, y me responde que no pensaba que iba a ser cosa de obra mayor. Mayor o menor no sé, le digo, habrá que probar y ver lo que se puede hacer. Por poder, puedes hacer lo qeu quieras, me dice, que parece que eres experto. Le pongo dos cables en la mano, uno de 2.5 y otro de 6 y le pregunto que a él que le parecería que entra mejor por el tubo, el gordo o el fino. Me dice que él piensa que el fino, que el gordo a saber si cabe. Para eso usamos un gel, le digo, se frota el tubo con el gel y pasa que no veas. Me gustaría verlo, me dice.
Ahora lo que me gustaría a mí sería ver el aire acondicionado ese que tienes en tu cuarto.
Y a mí enseñártelo.
Aquí hace calor, le digo al entrar. El dormitorio estaba en penumbra, con las cortinas echadas, pero se veía lo suficiente como para darme cuenta de que tenía una caja de condones en el cajón de la cómoda, que estaba abierto, y un masturbador realista a su lado, y un tubo de lubricante. La cama era de uno cuarenta, apenas un cochón y una colcha. Le señalo y le digo: seguro que ni te tapas con este calor. No, la verdad, duermo con el cuerpo al aire.
Puff, qué calor, sí, y me bajo la cremallera del buzo casi hasta el ombligo.
Mucho, y se tira de un tirante hacia un lado, hasta que casi se le ve el pezón en medio del pectoral bien formado.
Abro el cortinón? me pregunta
Por mí no, prefiero trabajar a oscuras, le respondo
A mí me gusta de todas las maneras
Pongo la mano sobre la cómoda como para darle a entender que lo tengo claro. Se me acerca y pone su cara frente a la mía mientras cierra despecio el cajón de los condones.
Por mí no hacía falta cerrarlo, le digo, y pongo mi mano sobre la suya.
Me puse el mono de trabajo, metí el multímetro en la mochila, junto con unos guantes y con una sonda pasacables, por si hacía falta. Al llegar a la casa me abre un cincuentón de muy buen ver, con una camiseta de tirantes pegada al torso, que debía de trabajar diariamente en algún gimnasio porque se conservaba muy bien.
Muy bien.
Total que paso y me dice que si me puede dar un vaso de agua o algo. Algo más que un vaso de agua me metía yo en la boca, pensé, pero no le dije, claro, a saber. Total que para tomarle un poco el pulso le dije que sí y le acompañé a la cocina. Tenía de todo el tío, desde un horno de vapor hasta un ronner y una thermomix. Eres cocinillas, no? le pregunto, a mí me gusta comer bien. Y me bajo un poco la cremallera del buzo para mostrar pelo en pecho y dejarle ver que no llevaba nada debajo.
Pues sí, la verdad, me gusta mucho cocinar, me relaja. Ese horno consume mucho, le digo, si lo pones a la vez que la vitrocerámica y la lavadora a lo mejor es eso lo que te hace fundir los plomos. Pues puede ser, pero he notado que sobre todo es al poner el aire acondicionado que tengo en mi cuarto. Ya lo pasamos enseguida a ver, le digo, y apuro el vaso de agua mientras lo miro a los ojos. Pero antes déjame ver el cuadro eléctrico.
Me abre el armario donde lo tiene, y me dice que si me ayuda. Sí claro, le digo. Me la aguantas? lo miro y le doy una herramienta. Sí, así aprendo algo nuevo, me dice. Lo que quieras, a lo mejor me enseñas tú a mí.
Abro el cuadro y veo en dos segundo por qué se le saltan los fusibles. El cable del aire acondicionado es de 2.5 cuando tendría que ser de 6. Va a haber que sacarlo entero a través de la pared y meter uno nuevo más gordo, si es que cabe por el tubo. Y si no, tirar roza.
Le digo, y me responde que no pensaba que iba a ser cosa de obra mayor. Mayor o menor no sé, le digo, habrá que probar y ver lo que se puede hacer. Por poder, puedes hacer lo qeu quieras, me dice, que parece que eres experto. Le pongo dos cables en la mano, uno de 2.5 y otro de 6 y le pregunto que a él que le parecería que entra mejor por el tubo, el gordo o el fino. Me dice que él piensa que el fino, que el gordo a saber si cabe. Para eso usamos un gel, le digo, se frota el tubo con el gel y pasa que no veas. Me gustaría verlo, me dice.
Ahora lo que me gustaría a mí sería ver el aire acondicionado ese que tienes en tu cuarto.
Y a mí enseñártelo.
Aquí hace calor, le digo al entrar. El dormitorio estaba en penumbra, con las cortinas echadas, pero se veía lo suficiente como para darme cuenta de que tenía una caja de condones en el cajón de la cómoda, que estaba abierto, y un masturbador realista a su lado, y un tubo de lubricante. La cama era de uno cuarenta, apenas un cochón y una colcha. Le señalo y le digo: seguro que ni te tapas con este calor. No, la verdad, duermo con el cuerpo al aire.
Puff, qué calor, sí, y me bajo la cremallera del buzo casi hasta el ombligo.
Mucho, y se tira de un tirante hacia un lado, hasta que casi se le ve el pezón en medio del pectoral bien formado.
Abro el cortinón? me pregunta
Por mí no, prefiero trabajar a oscuras, le respondo
A mí me gusta de todas las maneras
Pongo la mano sobre la cómoda como para darle a entender que lo tengo claro. Se me acerca y pone su cara frente a la mía mientras cierra despecio el cajón de los condones.
Por mí no hacía falta cerrarlo, le digo, y pongo mi mano sobre la suya.
50 tacos, 1,83m, 88k, velludo sin ser un oso, mas activo que pasivo, y me gusta que me den un buen masaje de rato en rato. Limpieza fundamental, odio los malos olores.

