07-15-2026, 06:33 AM
El catorce de julio se celebra la revolución francesa, ese día de hace más de doscientos años cuando unos descamisaos que calzaban culottes se alzaron contra los que mandaban y les cortaron la cabeza. Ese acto de barbarie se convirtió en una chispa que hizo detonar un nuevo régimen, una manera de entender la vida contraria a la que imperaba hasta entonces, y que desató el fin de los imperios de occidente cuando unos pocos años más tarde un francés feo y bajito se napoleonizó a medio mundo.
Como España jugaba contra Francia el día que conmemora esa efeméride, le pedí a Matías que se pusiera unos culotes, que sentándole como le sentaban, intuía yo que me lo iba a napoleonizar también. Y allí estábamos, con una picadita delante a base de jamón del malo y queso peor, que es lo que da el país para esas vicisitudes, siendo media tarde como era en Buenos Aires. Ahy, cuánto mal le hicieron Italia y sus terroni a las provincias del río de la plata...
"Sacáte la pija, que te la chupo mientras mirás el partido", me dice Matías. Y yo "déjate de ostias, que esto del fútbol es muy serio". "Dale, sacála", y yo "pero eres tonto o qué te pasa, que estoy viendo la semi". "Dejáte ya de joder, tenemos un acuerdo". "Ni acuerdo ni pollas, déjame en paz y cuando acabe el partido ya hablaremos".
Matías sale del salón y me deja disfrutar del penalty que aquel francés que según marianopunto sí que debía de ser francés le hace como un bobo a aquel español que no debe de ser español, que es tan guapo, y que se llama Lamine Yamal.
Mientras Oyarzábal ("osharsabal" que dice el locutor) mete gol Matías vuelve al salón y me suelta "Espero que disfrutes del sofá porque esta noche dormís en él. Mañana a la una de la tarde sale tu vielo desde el aeropuerto. No bien acabe tu partido empezás a empacar. La final, la mirás en Madrid".
Como España jugaba contra Francia el día que conmemora esa efeméride, le pedí a Matías que se pusiera unos culotes, que sentándole como le sentaban, intuía yo que me lo iba a napoleonizar también. Y allí estábamos, con una picadita delante a base de jamón del malo y queso peor, que es lo que da el país para esas vicisitudes, siendo media tarde como era en Buenos Aires. Ahy, cuánto mal le hicieron Italia y sus terroni a las provincias del río de la plata...
"Sacáte la pija, que te la chupo mientras mirás el partido", me dice Matías. Y yo "déjate de ostias, que esto del fútbol es muy serio". "Dale, sacála", y yo "pero eres tonto o qué te pasa, que estoy viendo la semi". "Dejáte ya de joder, tenemos un acuerdo". "Ni acuerdo ni pollas, déjame en paz y cuando acabe el partido ya hablaremos".
Matías sale del salón y me deja disfrutar del penalty que aquel francés que según marianopunto sí que debía de ser francés le hace como un bobo a aquel español que no debe de ser español, que es tan guapo, y que se llama Lamine Yamal.
Mientras Oyarzábal ("osharsabal" que dice el locutor) mete gol Matías vuelve al salón y me suelta "Espero que disfrutes del sofá porque esta noche dormís en él. Mañana a la una de la tarde sale tu vielo desde el aeropuerto. No bien acabe tu partido empezás a empacar. La final, la mirás en Madrid".
50 tacos, 1,83m, 88k, velludo sin ser un oso, mas activo que pasivo, y me gusta que me den un buen masaje de rato en rato. Limpieza fundamental, odio los malos olores.

