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San Fermín
#1

Todos los siete de julio se celebra San Fermín. Cuando era más joven, me acercaba hasta Pamplona para disfrutar de la fiesta. Me encantaba ver a los mozos embutidos en sus pantalones blancos, sus camisas ceñidas al cuerpo del mismo color, y su pañuelo rojo que para mí era como un grito de guerra manando de esas gargantas tan ansiosas de toro como yo lo estaba de corridas.

Este siete de julio estaba en Buenos Aires, en pleno invierno, con mucho porteño de apellido vasco y sin ikurriñas jodiendo  la fiesta. Esa tarde jugaba Argentina contra Egipto la eliminatoria de octavos de final del mundial de fútbol, y la ciudad se había paralizado a eso del mediodía anticipando la ansiedad del momento. Argentina la cagó de lo lindo durante ochenta minutos de partido, hasta el punto de que para entretener el momento le dije a Matías que se vistiera de Messi con el uniforme oficial y sus tres estrellas en el pecho. Cabe decir que si bien Messi es tan pequeño como lo era Matías, un muslo de Lionel equivalía a tres muslos de Matías, y aunque también me gustaría follarme a Leo, tengo que reconocer que esa culo prieto y torneado de mi amante me volvía loco. 

Cuando Messi le dio un pase de oro a Cristian Romero en el minuto 79 le dije a Matías que se dejara de fútbol y que me la chupara. Matías, obediente como era cuando quería, o quizá para aliviar la tensión, no dudó en cogerme la polla y se la metió en la boca, mirando, eso sí, la televisión de 55 pulgadas que colgaba de la pared de reojo. Matías era un gran mamador: se veía a la legua que había comido muchas pollas en su vida, aunque la mía, claro, y como no podía ser de otra manera, decía que era especial. Me empezó a rodear el glande con la lengua mientras se me ponía dura, y no tardó mucho en metérsela hasta la garganta, donde acabó la misión para la cual fue concebida, es decir, ponerse dura como una piedra para taladrarme a tíos como él. 

Cuatro minutos después Messi arranca una jugada en el área egipcia con un pase colgado al área pequeña, que después de un par de rebotes vuelve a él y empata el partido. Matías levanta la cabeza y grita GOOOOOOOLLLL. Y yo le digo "Ni gol ni pollas, le voy a dar yo a este Messi lo que más le gusta". Le hago subirse al sofá a cuatro patas, le lubrico el culo con saliva, le meto el pulgar, y al ver que, como putón que era en la intimidad -aunque una dama en la escena pública-, estaba lubricada como una perra en celo, le clavé la polla hasta las cachas mientras miraba la repetición de la jugada. 

Era tan zorra que no tuve ni que moverme. Me quedé allí, de pie, con la polla en su culo, mientras él lo meneaba adelante y atrás mientras gemía y pedía más: "cogéme, cogéme más, que desde que empezamos a coger estamos ganando el partido".

Me lo seguí follando un rato largo. Cuando sentía que me iba a correr me ponía a mirar la pantalla para pensar en otra cosa, y como el partido, aunque emocionante, era bastante malo y Argentina daba bastante pena, se me pasaba el calentón y podía seguir en faena. Le pedí que se diera la vuelta, que quería verle la cara mientras me lo follaba, y me dijo que no, que no se podía perder de ver el partido que traía mala suerte.

Así que como le saco treinta kilos de peso le obligo a darse la vuelta "dejáte shá de joder, malaonda" me suelta. Le coloco el culo en lo alto del respaldo del sofá, me subo sus piernas sobre los hombros, y hago que su cabeza caiga hacia atrás, mirando el techo, o mejor dicho, la televisión de la pared de enfrente. 

"Así, así, cogéme, cogéme fuerte". Y se la clavo lo más adentro que va hasta que tengo miedo de hacerle daño de la serie de embestidas que le metí. "Seguí, seguí, seguí fuerte" me pide. Y ahí que le doy. 

En el minuto 93, ya en el descuento, Enzo Fernández mete el tres a dos para ganar el partido, y en ese mismo instante me corro soltando medio litro de leche como si llevara semanas sin ordeñarme la polla. Vale, es una exageración, porque el trato con Matías era que me quedaba esas vacaciones en su casa a cambio de sexo on demand, es decir, cada vez que alguno de los dos tenía ganas, sin que el otro pudiera negarse. 

En resumen, uno de los mejores polvos de las vacaciones, creo que para los dos, aunque por diferentes motivos. 

VIVA SAN FERMÍN!

50 tacos, 1,83m, 88k, velludo sin ser un oso, mas activo que pasivo, y me gusta que me den un buen masaje de rato en rato. Limpieza fundamental, odio los malos olores.
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#2

(07-08-2026, 06:44 PM)69hotHOT escribió:  Yo no sé vosotros, pero a mí me encanta como escribe este hombre.
En nombre de mi enano y mío gracias por tus relatos canillejo.

gracias, vamos a tener que abrir una editorial temática

50 tacos, 1,83m, 88k, velludo sin ser un oso, mas activo que pasivo, y me gusta que me den un buen masaje de rato en rato. Limpieza fundamental, odio los malos olores.
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