06-13-2026, 12:21 AM
Yo tenía unos veinte años. Unos colegas y yo de vez en cuando pillábamos coca a un tío cubano negro que nos tiraba los trastos. Nosotros nos reíamos y lo le hacíamos mucho caso. Un día me fui con él a ponerme una ralla al baño y después de meternos la ralla me comió la boca. Yo me asusté un poco. El me dijo que saliera a la calle y le esperara fuera que en seguida salía el. Me despedí de mis colegas a toda prisa inventándome no se que excusa. En la calle hacía frío y yo estaba muy nervioso. El salió y pillo un taxi. Me llevo a una pensión y negocio un poco con la señora hasta que le dio la llave de una habitación y un par de copas. En la habitación ahí si nos quedamos en pelotas. El tenía un rabo enorme. Nunca he visto uno igual. Él intentaba besarme y yo apartaba la boca. Solo quería mamarle la polla ponerme las rallas. Al rato el empezó a comerme el culo. Yo no sé cuantas veces me corri. Intento follarme pero fue imposible. Yo tenía el culo completamente cerrado. Nos fuimos y Antea de irme a casa me dijo qie le acompañara a un sitio cerca. Era una fiesta en un piso. Él había ido a pasar coca a un tío y le dejo en una especie de salón donde había varias personas bailando. Se me acercaron dos chicas riendo y una de ellas me dijo “eres su putita”… nunca se me olvidará la cara de esas dos rías riéndose en mi cara. Después volvió el camello y los fuimos. Este relato es completamente real

