08-18-2025, 11:05 AM
Nuevo foro, nuevos relatos y experiencias… pero la misma crossdresser jovencita, morbosa y tetona…
Siendo honesta, lo que me da morbo y calienta no es ponerme de rodillas y mamar como una loca, es todo lo que viene antes que eso, y no hablo de la conversación con aquel madurito con el que vaya a quedar, no.
Me refiero al momento en el que estoy en su casa, o viene a la mía, en la que previamente me veo desnudo frente al espejo y empiezo a vestirme.
La emoción de ponerme los pechos de silicona, y un gran sujetador que los cubra. La sutil sensación del tanga entrando entre mis dos nalgas, para ponerme después unas medias que den una visión sexy a mis piernas, y terminar poniéndome algún top rosita o de color juguetón.
Justo en ese momento, en el que ya no hay marcha atrás pienso: “Adelante, ahora eres una puta y tienes un macho al otro lado de la puerta, ya no te puedes escapar”. Y salgo, miro al pasillo o a la habitación y ahí veo a un maduro que me mira con ojos de deseo, que se agarra el paquete y según me acerco va imaginando todo lo que me va a hacer.
Esa sensación de morbo, cada vez que pienso en ella, y la imagino me hace volverme loca. Por eso hoy voy a contaros la primera vez que la tuve.
Recién tenia coche propio y había descubierto que por Amazon y otros tantos muchos sitios de venta online podía encontrar pechos de silicona que mejoraban a los pechos inflables de 5 euros que tenía. Así que una tarde me pedí unos, y tras llegar un par de días después los recogí, compré algo de ropa en el bazar chino más cercano y decidí ir a un polígono a probármelos.
Elegí un polígono de Pinto que a día de hoy sigo frecuentando y en el que sabía que había poco movimiento y me permitiría vestir tranquilamente.
Aparqué con el coche nada más llegar en una zona apartada y vacía, me desnudé y puse los pechos, que si nunca habéis probado unos ya os aviso que la primera vez es muy complicada. Tras ello, coloque el sujetador, un tanga, un pequeño short deportivo, y por último una camisetita apretada que entonaba bien los tetones.
Salí del coche y al verme reflejada en los cristales la sensación fue bestial. Notaba que iba a tener un orgasmo sin apenas tocarme mientras me miraba en la cámara frontal del móvil. Estuve durante más de 10 minutos de lado a lado, mirándome, haciéndome fotos y sobretodo caminando al aire libre dando rienda suelta a mi feminidad.
Me veía con esas enormes tetas colgando de mi pecho, mi culito con una figura sumamente atractiva y haciéndome fotos y vídeos eróticos, y me entraban unas ganas locas de correrme sin parar o situarme delante de un maduro que me disfrutase a su placer.
Cuando de repente, apareció un coche y me subí corriendo al mío con la esperanza de que no me hubieran visto, y así fue. Aunque en ese temor a que alguien me pillase me hizo entender que aun no estaba preparada para dar el paso a ser visto como una putita. Así que decidí meterme en el antiguo foro y subir una publicación: “CD jovencita de cruising busca madurito”.
Continuará…
Siendo honesta, lo que me da morbo y calienta no es ponerme de rodillas y mamar como una loca, es todo lo que viene antes que eso, y no hablo de la conversación con aquel madurito con el que vaya a quedar, no.
Me refiero al momento en el que estoy en su casa, o viene a la mía, en la que previamente me veo desnudo frente al espejo y empiezo a vestirme.
La emoción de ponerme los pechos de silicona, y un gran sujetador que los cubra. La sutil sensación del tanga entrando entre mis dos nalgas, para ponerme después unas medias que den una visión sexy a mis piernas, y terminar poniéndome algún top rosita o de color juguetón.
Justo en ese momento, en el que ya no hay marcha atrás pienso: “Adelante, ahora eres una puta y tienes un macho al otro lado de la puerta, ya no te puedes escapar”. Y salgo, miro al pasillo o a la habitación y ahí veo a un maduro que me mira con ojos de deseo, que se agarra el paquete y según me acerco va imaginando todo lo que me va a hacer.
Esa sensación de morbo, cada vez que pienso en ella, y la imagino me hace volverme loca. Por eso hoy voy a contaros la primera vez que la tuve.
Recién tenia coche propio y había descubierto que por Amazon y otros tantos muchos sitios de venta online podía encontrar pechos de silicona que mejoraban a los pechos inflables de 5 euros que tenía. Así que una tarde me pedí unos, y tras llegar un par de días después los recogí, compré algo de ropa en el bazar chino más cercano y decidí ir a un polígono a probármelos.
Elegí un polígono de Pinto que a día de hoy sigo frecuentando y en el que sabía que había poco movimiento y me permitiría vestir tranquilamente.
Aparqué con el coche nada más llegar en una zona apartada y vacía, me desnudé y puse los pechos, que si nunca habéis probado unos ya os aviso que la primera vez es muy complicada. Tras ello, coloque el sujetador, un tanga, un pequeño short deportivo, y por último una camisetita apretada que entonaba bien los tetones.
Salí del coche y al verme reflejada en los cristales la sensación fue bestial. Notaba que iba a tener un orgasmo sin apenas tocarme mientras me miraba en la cámara frontal del móvil. Estuve durante más de 10 minutos de lado a lado, mirándome, haciéndome fotos y sobretodo caminando al aire libre dando rienda suelta a mi feminidad.
Me veía con esas enormes tetas colgando de mi pecho, mi culito con una figura sumamente atractiva y haciéndome fotos y vídeos eróticos, y me entraban unas ganas locas de correrme sin parar o situarme delante de un maduro que me disfrutase a su placer.
Cuando de repente, apareció un coche y me subí corriendo al mío con la esperanza de que no me hubieran visto, y así fue. Aunque en ese temor a que alguien me pillase me hizo entender que aun no estaba preparada para dar el paso a ser visto como una putita. Así que decidí meterme en el antiguo foro y subir una publicación: “CD jovencita de cruising busca madurito”.
Continuará…

