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de paso por la sauna
#1

Salía yo de ver a un cliente, muy caliente, la verdad, y encaminé mis pasos hacia una cercana sauna, muy conocida en Madrid. No lo sabía, pero resultó ser el día de mentalidad abierta, había público masculino gay (fundamentalmente), una señora tetona con ganas de fiesta, y un par de CDs muy arregladas y coquetas. 

Siguiendo mi pauta habitual, lo primero que hice fue entrar en la sauna turca. Se me acerca un tío que sin saludar ni pedir permiso me agarra el paquete. Yo lo miro, y le suelto "podías preguntar primero, no?". Me pide perdón y amaga con irse, pero lo agarro por el hombro, y le digo "ni perdón ni pollas. Te pones de rodillas y me la comes bien comida". Total que el tío se arrodilla y empieza a comérmela. Mal, la verdad, de esos que ni aprietan los labios y además te rozan con los dientes. Un desastre. 

Total que paso de él, me meto en la ducha, me higienizo, me seco y me acerco a la barra. Ahí estaba la tipa tetona, que me mira de arriba abajo, se levanta, pasa a mi lado rozándome con sus generosas caderas, se mete en el cuarto oscuro, y en el quicio de la puerta se da la vuelta y me mira. Y yo que me quedo así como perdido, como diciendo: "a esto no he venido yo aquí". Pero claro, el pecado es el pecado, y entro. Ahí en la oscuridad me cuesta moverme, hasta que una gentil mano me agarra de la polla y empieza a tirar de ella, como guiándome. Ahí debía de haber un taburete o algo, porque noto como se sienta y cómo empieza a jugar con el nabo, primero con la mano, y después ya con la boca. Me hizo congraciarme con el género femenino, porque yo creo que desde algún escarceo de joven ninguna tía me la había chupado tan bien. En eso que noto como desliza su mano por mis muslos hasta que llega al ojete. Me gira, me lo come un rato, me vuelve a dar la vuelta, se vuelve a meter la polla en la boca y al mismo tiempo me mete un dedo en el culo. Pues sí, la verad, me hizo empezar a dudar de mi condición de gay. 

el caso es que busca una colchoneta y se pone a cuatro patas. "eso ya me gusta más", pensé. Y ahí me dí cuenta de que había al menos dos tipos más en el colchón, y me dí cuenta porque de repente noto cómo se la está chupando a uno de ellos mientras que yo le insertaba la polla por donde más disfrutan las tías y que no podemos disfrutar los hombres. El segundo lo noto porque me llega por detrás y me agarra las caderas con las dos manos, y empieza a imitar mis movimientos de penetración. Echo la mano atrás y noto una polla de tamaño mediano tirando a pequeño, como me gustan a mí. La guío hacia mi ojete, yo mientras tanto, todavía follándome a la tetona de caderas generosas, y le dejo hacer. 

El tío tenía oficio, y también lubricante, porque me la insertó casi de un golpe, quedándose casi quieto mientras yo me movía adelante y atrás con una sensación como de que me estaba follando yo a mí mismo.

Y me gusté.

Tanto que a los treinta segundos ya me había corrido. ahora era mi turno de colocarme yo a cuatro patas al lado de la tetona y dejar que mi amante siguiera con lo suyo: ahora sí que embestía con ganas, y empecé a gritar de placer, hasta el punto de que me corrí por segunda vez con la polla en el aire, que es algo que no me había pasado nunca. 

En fin. Que disfruté mucho de la experiencia. 

Nueva ducha, mucho gel por todas partes, y paso a la sauna seca a tumbarme un rato a descansar, porque la verdad, lo había dado todo. De esas que entra un chaval melenudo y delgado, yo tumbado boca arriba en el banco, y se me sienta al lado. Y yo le digo: estás muy bueno pero lo acabo de dar todo, estoy descansando. Y se va.

Cuando salgo, un cuarto de hora después, nueva ducha. Me seco, me pongo la toalla a la cintura, y salgo con idea de tomar algo en la barra. Por el camino me encuentro al melenudo, vestido en lencería femenina. Me pone a cien. "A que ya descansaste?" me suelta, con el frescor de una puta adolescente en celo. yo le pongo una mano en la cintura y le suelto un morreo allí mismo. Y claro, se me pone dura. Y lo nota. Y le agarro por las nalgas y le aprieto contra la pared. "Aquí no", me dice, "vamos a una cabina".

Y lo que pasó en la cabina no lo cuento, porque yo soy un caballero y esas cosas quedan en la intimidad.

50 tacos, 1,83m, 88k, velludo sin ser un oso, mas activo que pasivo, y me gusta que me den un buen masaje de rato en rato. Limpieza fundamental, odio los malos olores.
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#2

Como te leemos pocos, aquí lo puedes contar aunque seas un caballero.
Seguro que nos resulta de interés

Rapado, fuerte y algo gordito. Me gusta quedar al aire libre las primeras veces. Si digo que voy, voy!
Activo 100%, aunque no me importa hacer alguna paja de vez en cuando.
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#3

Que sauna era? Quiero ir
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#4

ojalá ser como ese melenudo...para ser usado como imagino un caballero como tú lo habrás hecho.
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