11-29-2025, 02:30 AM
Empecé a hacerme pajas a eso de los 13 años, pero fue cuando llegaron a mi poder las revistas porno de verdad, no las eróticas, cuando comencé a pensar como seria estar en el sitio de la mujer.
Debo confesaros que escribo este relato para recordar y esperando que os excite.
Años después, cuando tenía alrededor de treinta años, me propuse llevar a cabo mi fantasía.
Yo por entonces, viajaba por trabajo y una semana, que estaba de viaje en una provincia, pensé, en la buena oportunidad de poder llevar a cabo, algo que me hiciera sentir como en esa fantasía que rondaba mi cabeza desde hacía años.
Existía una página en internet, (hablo, ya de los años 2000), donde uno podía poner un anuncio para un contacto y donde también existían anuncios de todo tipo, algunas de ellas con fotos.
Pedí contactar con un tío con buena polla para hacerle una mamada hasta el final en mi hotel. Y exigía foto y limpieza, ya que pasaba de sorpresas.
Quede con uno que me convenció, no solo por las fotos sino, por la educación a la hora de contactar. Quedamos en mi hotel a las 4 de la tarde, después de comer, luego tenía cena de trabajo y no podía por la noche.
Estuve nervioso toda la mañana, y cuando podía, miraba en mi móvil, las fotos que me había enviado. Pensaba en lo que suponía que iba a ocurrir y dudaba si sabría estar a la altura, pero no paraba de mirar las fotos.
Os confieso que no pude comer, una cerveza y un pincho y a la puerta del hotel para ver a la persona (de cuerpo entero), con la que había quedado para “desvirgarme”.
Con puntualidad llegó un hombre mayor que yo, (acabé sabiendo que yo 31 y él 51).
Educadamente nos presentamos y le pregunté si quería subir a mi habitación. Me contestó que para eso había venido (Claro, pero yo estaba que me temblaban las piernas).
Una vez en la habitación, por cierto, yo de traje y el con ropa deportiva, me preguntó si tenía algún tipo de experiencia. Yo le dije que ninguna, pero que si que tenía fantasías y que estaba dispuesto a llevarlas a cabo.
Cuando me preguntó cuales eran esas fantasías le dije lo mismo que a vosotros en el primer párrafo, “Quiero probar como se siente en el lado de la mujer”.
No, no se anduvo con rodeos, “es decir que quieres ser mi putita hoy”. Tal cual.
Muy avergonzado le dije que exactamente, que me tenía que enseñar y tratar con delicadeza puesto que era novato y virgen.
Debo confesaros que escribo este relato para recordar y esperando que os excite.
Años después, cuando tenía alrededor de treinta años, me propuse llevar a cabo mi fantasía.
Yo por entonces, viajaba por trabajo y una semana, que estaba de viaje en una provincia, pensé, en la buena oportunidad de poder llevar a cabo, algo que me hiciera sentir como en esa fantasía que rondaba mi cabeza desde hacía años.
Existía una página en internet, (hablo, ya de los años 2000), donde uno podía poner un anuncio para un contacto y donde también existían anuncios de todo tipo, algunas de ellas con fotos.
Pedí contactar con un tío con buena polla para hacerle una mamada hasta el final en mi hotel. Y exigía foto y limpieza, ya que pasaba de sorpresas.
Quede con uno que me convenció, no solo por las fotos sino, por la educación a la hora de contactar. Quedamos en mi hotel a las 4 de la tarde, después de comer, luego tenía cena de trabajo y no podía por la noche.
Estuve nervioso toda la mañana, y cuando podía, miraba en mi móvil, las fotos que me había enviado. Pensaba en lo que suponía que iba a ocurrir y dudaba si sabría estar a la altura, pero no paraba de mirar las fotos.
Os confieso que no pude comer, una cerveza y un pincho y a la puerta del hotel para ver a la persona (de cuerpo entero), con la que había quedado para “desvirgarme”.
Con puntualidad llegó un hombre mayor que yo, (acabé sabiendo que yo 31 y él 51).
Educadamente nos presentamos y le pregunté si quería subir a mi habitación. Me contestó que para eso había venido (Claro, pero yo estaba que me temblaban las piernas).
Una vez en la habitación, por cierto, yo de traje y el con ropa deportiva, me preguntó si tenía algún tipo de experiencia. Yo le dije que ninguna, pero que si que tenía fantasías y que estaba dispuesto a llevarlas a cabo.
Cuando me preguntó cuales eran esas fantasías le dije lo mismo que a vosotros en el primer párrafo, “Quiero probar como se siente en el lado de la mujer”.
No, no se anduvo con rodeos, “es decir que quieres ser mi putita hoy”. Tal cual.
Muy avergonzado le dije que exactamente, que me tenía que enseñar y tratar con delicadeza puesto que era novato y virgen.

