11-17-2025, 02:51 PM
Os voy a contar otra historia que me pasó en la sauna del gym hace bastante tiempo y que a día de hoy sigue poniéndome muy cachondo:
La sauna estaba en el vestuario masculino en la zona de duchas, así que la gente iba desnuda solo con una toalla.
yo por costumbre, solía ir a la hora de la comida para aprovechar que había poca gente y el tema era más discreto, pero ese día fui a última hora.
Estaban a punto de cerrar y quedaban un par de personas en el vestuario cuando fui a cambiarme. Me desnudé cogí mi toalla y me metí en la sauna.
Aunque sea me meto 10 min, pensé. Me encanta sobarme en la sauna cuando terminas de hacer ejercicio, con los músculos hinchados y el sudor por todo el cuerpo.
Estaba vacía, así que me puse de pie y me empecé a sobar todo el cuerpo, vigilando por la puerta de cristal que no viniera nadie.
No se por qué pero los pezones se me ponen muy sensibles en la sauna y me encanta jugar con ellos.
En un par de minutos veo una sombra que se acerca, así que me pongo la toalla en la cintura y me siento.
Se abre la puerta y entra un chico de unos 35 años, igual de alto que yo (1,85), con barba y bastante musculado, tenia unos pectorales marcadísimos y de gran volumen.
Se queda de pie con la toalla y se acerca a la fuente de calor, mirándome. A mi me pareció hetero en un primer momento, así que yo disimulé y me enfoqué en mirar a otro lado.
De pronto, el chico me empezó a dar conversación (siempre me ha parecido raro que te hablen en esa situación), me empezó a decir "que pronto cierran esto", "no sale mucho vapor", "que poca gente hay", etc.
Yo estaba en la primera fila del graderío de asientos, muy cerca de el y le contestaba con la mayor simpatía que podía, pero nunca he sido bueno alargando conversaciones triviales. No paraba de mirar sus pectorales.
Se abre la puerta de nuevo y era uno de los chicos que trabajan en el gym, avisándonos que iban a cerrar en breve. Así que salimos de la sauna y fuimos a cambiarnos.
No lo vi más ese día, pero me quedé pensando, por qué un tio te saca conversación en una sauna... Seré yo mal pensado. Tampoco dejaba de pensar en su cuerpo, en esos músculos hinchados y sudados.
Al día siguiente era Sábado y aproveché al medio día, con la poca afluencia. Terminé mis ejercicios y me metí en la sauna. Me senté en el escalón de más arriba de un total de 3, para tener una panorámica.
Me quité la toalla y me empecé a pajear, mientras acariciaba mis pezones, sobando mi cuerpo sudado. No pasaron ni 5 min, cuando se abrió la puerta y apareció un oso, bastante grande, como de 1.90, barba, muy peludo, entre fuerte y gordo de unos 48 años, digo 48 porque no creo que tuviera 50, pero los rondaba. Yo me tapé la polla dura con las manos, disimulando.
Saludó y se sentó en el primer escalón delante de mi, dándome la espalda, un poco a la derecha justo delante de la fuente de calor.
Como el oso estaba de espaldas, no veía lo que hacía, así que me empecé a pajear despacito. El miraba hacia la puerta y llevaba la toalla enrollada a la cintura.
Pasaron unos 5 min y se abre la puerta de nuevo, esta vez entra el chico del día anterior, saluda y se queda de pie con la toalla a la cintura.
Yo me tapé el rabo disimulando y nos quedamos en silencio los 3, mirándonos de reojo. El chico de ayer, se puso delante de la fuente de calor de nuevo, pero esta vez se quitó la toalla y la dejo en el banco.
Estaba justo delante del oso, que permanecía sentado. Yo desde mi sitio privilegiado podía ver su cuerpazo sudado y ahora su polla al aire. No estaba ni morcillón, pero apuntaba a un buen rabazo, de estos de carne que son muy llamativos, era bastante largo y gordo y el pellejo cubría por completo su glande.
De pronto, se rompió el silencio y el chico de ayer, comenzó con su charla de ascensor. Otra vez lo mismo: "que poco calor sale", "no hay mucha gente hoy". El oso, empezó a seguirle el juego y le contestaba, lo mismo "la verdad es que sí", "no hay mucha gente no".
Según hablaban yo veo que el chico de ayer empieza a ponerse morcillón, disimulaba quitándose el sudor del pelo, se sobaba los músculos para escurrir el sudor... y veo que el oso se abre la toalla, mientras siguen hablando.
Yo desde mi sitio no veía si el oso se estaba poniendo duro, pero el chico de ayer estaba como a medio metro del oso, con su polla a la altura de la cara.
Veo que el chico de ayer la tenia más dura, pero aun podía disimular, en ningún momento se la tocaba, seguía quitándose el sudor del cuerpo. Ya podía intuir que aquel rabo duro sería un espectáculo.
Me empecé a sobar el capullo despacito, viendo la escena y disimulando. El chico de ayer me miraba, no se si podía ver mi empalme, porque había poca luz y yo me tapaba. Pero creo que entendió la situación de los 3 y en medio de una frase de estas triviales de ascensor "parece que los sábados viene menos gente", se acerca al oso y le pone la polla a 2 centímetros de la cara. Mi sorpresa cuando veo que el oso le agarra la polla y empieza a mamársela.
No os puedo explicar mi excitación, pero empecé a pajearme como un cerdo. El oso se metía ese pollón entero en la boca, se oía el típico ruido de atragantarse y el chico de ayer empujaba toda su polla a la garganta del oso.
El chico de ayer me miraba, mientras le mamaban el pollón, aunque más que mamar estaba fallándole la garganta al oso.
EL oso le agarraba el culo con una mano mientras se pajeaba con la otra. El chico de ayer se acariciaba los pezones. Y yo empecé a lubricar como un cerdo mientras miraba la escena.
De repente, el chico de ayer se agacha y empieza a mamarle la polla de rodillas al oso. Yo me pajeo, con la piernas abiertas y mostrándole mi polla bien dura al oso, que se gira y me mira el rabo.
El oso alarga el brazo y me toca el pie mientras disfruta de la mamada, mirando al techo con los ojos en blanco.
Yo seguía pajeándome como guarro, salpicando precum en cada bajada de glande, estaba excitadísimo a punto de correrme como un eyaculador precoz, casi sin poder aguantarme.
No se por que, pero me dio reparo correrme en los bancos de madera, y me levanté para salir de la sauna, mi intención era meterme en las duchas y soltar ahí mi leche. Pero no pude llegar a la puerta, el oso me agarro de la mano y tiró de mi, quedando mi polla a la altura de su cara, yo me agarraba la punta del capullo porque estaba a punto de correrme. El oso acerco su boca a mi rabo y con la mano agarró mi culo para que me acercara más, se metió mi polla en la boca y cuando chupó mi glande empecé a correrme como loco, el oso gemía como un jabalí mientras llenaba su boca de leche. Yo me retiré sabiendo que el oso se había llevado un premio de 4 días, me sonrió y se lo tragó. Me dijo, "gracias", mientras el chico de ayer seguía mamándole. Ahí pude ver que el oso también gastaba un buen pollón, que el chico de ayer disfrutaba mientras se pajeaba.
Según me limpiaba la polla con la toalla y me la anudaba a la cintura, escuché los gemidos del oso, que empezó a correrse en la boca del chico de ayer.
El chico de ayer, seguía pajeándose con la polla en la boca llena de la leche del oso y en 2 segundos empezamos a oir sus gemidos y como se corría en el suela de la sauna.
Según se corrió el chico de ayer, salí de la sauna y me fui a las duchas y allí los dejé.
Me he pajeado con esta situación muchísimas veces, a día de hoy me sigue poniendo a mil recordarlo.
Otro día os contaré otra historia, tengo una cuantas más de este tipo.
Un saludo
La sauna estaba en el vestuario masculino en la zona de duchas, así que la gente iba desnuda solo con una toalla.
yo por costumbre, solía ir a la hora de la comida para aprovechar que había poca gente y el tema era más discreto, pero ese día fui a última hora.
Estaban a punto de cerrar y quedaban un par de personas en el vestuario cuando fui a cambiarme. Me desnudé cogí mi toalla y me metí en la sauna.
Aunque sea me meto 10 min, pensé. Me encanta sobarme en la sauna cuando terminas de hacer ejercicio, con los músculos hinchados y el sudor por todo el cuerpo.
Estaba vacía, así que me puse de pie y me empecé a sobar todo el cuerpo, vigilando por la puerta de cristal que no viniera nadie.
No se por qué pero los pezones se me ponen muy sensibles en la sauna y me encanta jugar con ellos.
En un par de minutos veo una sombra que se acerca, así que me pongo la toalla en la cintura y me siento.
Se abre la puerta y entra un chico de unos 35 años, igual de alto que yo (1,85), con barba y bastante musculado, tenia unos pectorales marcadísimos y de gran volumen.
Se queda de pie con la toalla y se acerca a la fuente de calor, mirándome. A mi me pareció hetero en un primer momento, así que yo disimulé y me enfoqué en mirar a otro lado.
De pronto, el chico me empezó a dar conversación (siempre me ha parecido raro que te hablen en esa situación), me empezó a decir "que pronto cierran esto", "no sale mucho vapor", "que poca gente hay", etc.
Yo estaba en la primera fila del graderío de asientos, muy cerca de el y le contestaba con la mayor simpatía que podía, pero nunca he sido bueno alargando conversaciones triviales. No paraba de mirar sus pectorales.
Se abre la puerta de nuevo y era uno de los chicos que trabajan en el gym, avisándonos que iban a cerrar en breve. Así que salimos de la sauna y fuimos a cambiarnos.
No lo vi más ese día, pero me quedé pensando, por qué un tio te saca conversación en una sauna... Seré yo mal pensado. Tampoco dejaba de pensar en su cuerpo, en esos músculos hinchados y sudados.
Al día siguiente era Sábado y aproveché al medio día, con la poca afluencia. Terminé mis ejercicios y me metí en la sauna. Me senté en el escalón de más arriba de un total de 3, para tener una panorámica.
Me quité la toalla y me empecé a pajear, mientras acariciaba mis pezones, sobando mi cuerpo sudado. No pasaron ni 5 min, cuando se abrió la puerta y apareció un oso, bastante grande, como de 1.90, barba, muy peludo, entre fuerte y gordo de unos 48 años, digo 48 porque no creo que tuviera 50, pero los rondaba. Yo me tapé la polla dura con las manos, disimulando.
Saludó y se sentó en el primer escalón delante de mi, dándome la espalda, un poco a la derecha justo delante de la fuente de calor.
Como el oso estaba de espaldas, no veía lo que hacía, así que me empecé a pajear despacito. El miraba hacia la puerta y llevaba la toalla enrollada a la cintura.
Pasaron unos 5 min y se abre la puerta de nuevo, esta vez entra el chico del día anterior, saluda y se queda de pie con la toalla a la cintura.
Yo me tapé el rabo disimulando y nos quedamos en silencio los 3, mirándonos de reojo. El chico de ayer, se puso delante de la fuente de calor de nuevo, pero esta vez se quitó la toalla y la dejo en el banco.
Estaba justo delante del oso, que permanecía sentado. Yo desde mi sitio privilegiado podía ver su cuerpazo sudado y ahora su polla al aire. No estaba ni morcillón, pero apuntaba a un buen rabazo, de estos de carne que son muy llamativos, era bastante largo y gordo y el pellejo cubría por completo su glande.
De pronto, se rompió el silencio y el chico de ayer, comenzó con su charla de ascensor. Otra vez lo mismo: "que poco calor sale", "no hay mucha gente hoy". El oso, empezó a seguirle el juego y le contestaba, lo mismo "la verdad es que sí", "no hay mucha gente no".
Según hablaban yo veo que el chico de ayer empieza a ponerse morcillón, disimulaba quitándose el sudor del pelo, se sobaba los músculos para escurrir el sudor... y veo que el oso se abre la toalla, mientras siguen hablando.
Yo desde mi sitio no veía si el oso se estaba poniendo duro, pero el chico de ayer estaba como a medio metro del oso, con su polla a la altura de la cara.
Veo que el chico de ayer la tenia más dura, pero aun podía disimular, en ningún momento se la tocaba, seguía quitándose el sudor del cuerpo. Ya podía intuir que aquel rabo duro sería un espectáculo.
Me empecé a sobar el capullo despacito, viendo la escena y disimulando. El chico de ayer me miraba, no se si podía ver mi empalme, porque había poca luz y yo me tapaba. Pero creo que entendió la situación de los 3 y en medio de una frase de estas triviales de ascensor "parece que los sábados viene menos gente", se acerca al oso y le pone la polla a 2 centímetros de la cara. Mi sorpresa cuando veo que el oso le agarra la polla y empieza a mamársela.
No os puedo explicar mi excitación, pero empecé a pajearme como un cerdo. El oso se metía ese pollón entero en la boca, se oía el típico ruido de atragantarse y el chico de ayer empujaba toda su polla a la garganta del oso.
El chico de ayer me miraba, mientras le mamaban el pollón, aunque más que mamar estaba fallándole la garganta al oso.
EL oso le agarraba el culo con una mano mientras se pajeaba con la otra. El chico de ayer se acariciaba los pezones. Y yo empecé a lubricar como un cerdo mientras miraba la escena.
De repente, el chico de ayer se agacha y empieza a mamarle la polla de rodillas al oso. Yo me pajeo, con la piernas abiertas y mostrándole mi polla bien dura al oso, que se gira y me mira el rabo.
El oso alarga el brazo y me toca el pie mientras disfruta de la mamada, mirando al techo con los ojos en blanco.
Yo seguía pajeándome como guarro, salpicando precum en cada bajada de glande, estaba excitadísimo a punto de correrme como un eyaculador precoz, casi sin poder aguantarme.
No se por que, pero me dio reparo correrme en los bancos de madera, y me levanté para salir de la sauna, mi intención era meterme en las duchas y soltar ahí mi leche. Pero no pude llegar a la puerta, el oso me agarro de la mano y tiró de mi, quedando mi polla a la altura de su cara, yo me agarraba la punta del capullo porque estaba a punto de correrme. El oso acerco su boca a mi rabo y con la mano agarró mi culo para que me acercara más, se metió mi polla en la boca y cuando chupó mi glande empecé a correrme como loco, el oso gemía como un jabalí mientras llenaba su boca de leche. Yo me retiré sabiendo que el oso se había llevado un premio de 4 días, me sonrió y se lo tragó. Me dijo, "gracias", mientras el chico de ayer seguía mamándole. Ahí pude ver que el oso también gastaba un buen pollón, que el chico de ayer disfrutaba mientras se pajeaba.
Según me limpiaba la polla con la toalla y me la anudaba a la cintura, escuché los gemidos del oso, que empezó a correrse en la boca del chico de ayer.
El chico de ayer, seguía pajeándose con la polla en la boca llena de la leche del oso y en 2 segundos empezamos a oir sus gemidos y como se corría en el suela de la sauna.
Según se corrió el chico de ayer, salí de la sauna y me fui a las duchas y allí los dejé.
Me he pajeado con esta situación muchísimas veces, a día de hoy me sigue poniendo a mil recordarlo.
Otro día os contaré otra historia, tengo una cuantas más de este tipo.
Un saludo

