11-11-2025, 10:18 PM
Típica noche de verano estando de vacaciones, disfrutando en casa de una película muy aburrido.
Tendría 19 años...
Había coqueteado poco con otros hombres, nunca había pasado de algún roce o una paja rápida. Fantaseaba mucho pero siempre me daba algo de miedo quedar con alguien para algo más
Me subió un calentón en el cuerpo y decidí meterme en un chat, a ver si encontraba alguien con quien intercambiar fotos atrevidas y hacerme una buena paja.
Decepción tras decepción, y sin esperar que pudiera ocurrir un milagro, me abrió conversación una persona cuyo nick era muy similar al mío, y es que ambos teníamos puesto como usuarios el nombre de nuestra localidad.
Mantuvimos una conversación muy educada para las horas de la noche que eran y el tipo de chat en el que estábamos. Eso me excitó mucho y me dio pie a seguir conversando. Al saber que nos encontrábamos cerca el uno del otro, no pudo faltar su pregunta: ¿Quieres que quedemos?
Yo estaba muy muy nervioso, no había pensado en esa posibilidad, yo sólo quería una paja en mi habitación e irme a dormir.
Pero hubo algo que me hizo envalentonarme y decirle: "Sí"
Decidimos un lugar y una hora. Yo iba a cogerle el coche a mi padre y tendríamos nuestro encuentro allí, en una calle de un polígono cercano.
Estaba muy nervioso, cambiándome el pijama por ropa decente no paraba de temblar y preguntarme si lo que estaba haciendo estaba bien o era una locura. Él tenía 42 años y yo 19. Me miré al espejo y me dije a mí mismo...ahora o nunca!
Fui a por el coche y conduje hasta el punto donde habíamos quedado. Él estaba allí ya y eso me aceleró el corazón. Abrió la puerta del copiloto y se subió. Me empezó a hablar relajadamente, sin tocarme, sin desnudarse, solo hablar. Conseguí tranquilizarme y él lo noto. En ese momento me puso una mano en la pierna y me dijo: "Qué te apetecería hacer?"
Le volví a repetir mi inexperiencia y le dije que todo me excitaba, iba a disfrutar cualquier cosa que ocurriera debido a la situación en sí misma.
Él se bajó los pantalones y me mostró su polla, pequeña, fría, durmiente. Se acercó a mí y me besó. Cogió mi mano y la puso en su muslo y de reojo pude ver cómo iba creciendo su polla. Fui acercando mi mano a su entrepierna y le acaricié, poquito a poco, despacito, tocando bien su polla y sus huevos con mis dedos. Eso se puso firme, muy duro, y la mirada de mi compañero mordiendo su labio mientras sacaba la lengua me puso aún más a mil. Empecé a masturbarle. Sus gemidos hacen que casi estallara, se me iba a romper el pantalón de la erección que tenía.
Apartó mi mano de su polla y se acercó hacia mí, bajándome los pantalones y los calzoncillos con suavidad. Miró mi polla y sin decir nada se agachó a besarla. Me dejé hacer. No se si por mi inexperiencia o por su experiencia, pero me pareció maravilloso. Aún recuerdo ese momento como la mejor mamada que me han hecho nunca. Despacio, con ritmo, con sentimiento. Tardé muy poco en notar que iba a correrme. Se lo dije y su reacción fue meterse mi polla aún más en mi boca. Y entonces... me corrí. Y él seguía chupando, y yo me seguía corriendo. ¿Estaba en el cielo? Si no era así, debería parecerse mucho.
Me dejó jadeando y sin aliento.
Se empezó a reir y a masturbarse mientras me miraba y me dijo que ahora le tocaba correrse a él.
Acercó su polla hacia mí me lefó todo el pecho mientras gemía. Notaba el calor de cada gota sobre mi cuerpo.
Nos limpiamos y cada uno se fue por su lado.
Fue una experiencia estupenda. Una lástima no habernos dado los números de teléfono para volver a vernos.
Traté de conectarme más veces a ese mismo chat pero nunca más lo volví a ver
Tendría 19 años...
Había coqueteado poco con otros hombres, nunca había pasado de algún roce o una paja rápida. Fantaseaba mucho pero siempre me daba algo de miedo quedar con alguien para algo más
Me subió un calentón en el cuerpo y decidí meterme en un chat, a ver si encontraba alguien con quien intercambiar fotos atrevidas y hacerme una buena paja.
Decepción tras decepción, y sin esperar que pudiera ocurrir un milagro, me abrió conversación una persona cuyo nick era muy similar al mío, y es que ambos teníamos puesto como usuarios el nombre de nuestra localidad.
Mantuvimos una conversación muy educada para las horas de la noche que eran y el tipo de chat en el que estábamos. Eso me excitó mucho y me dio pie a seguir conversando. Al saber que nos encontrábamos cerca el uno del otro, no pudo faltar su pregunta: ¿Quieres que quedemos?
Yo estaba muy muy nervioso, no había pensado en esa posibilidad, yo sólo quería una paja en mi habitación e irme a dormir.
Pero hubo algo que me hizo envalentonarme y decirle: "Sí"
Decidimos un lugar y una hora. Yo iba a cogerle el coche a mi padre y tendríamos nuestro encuentro allí, en una calle de un polígono cercano.
Estaba muy nervioso, cambiándome el pijama por ropa decente no paraba de temblar y preguntarme si lo que estaba haciendo estaba bien o era una locura. Él tenía 42 años y yo 19. Me miré al espejo y me dije a mí mismo...ahora o nunca!
Fui a por el coche y conduje hasta el punto donde habíamos quedado. Él estaba allí ya y eso me aceleró el corazón. Abrió la puerta del copiloto y se subió. Me empezó a hablar relajadamente, sin tocarme, sin desnudarse, solo hablar. Conseguí tranquilizarme y él lo noto. En ese momento me puso una mano en la pierna y me dijo: "Qué te apetecería hacer?"
Le volví a repetir mi inexperiencia y le dije que todo me excitaba, iba a disfrutar cualquier cosa que ocurriera debido a la situación en sí misma.
Él se bajó los pantalones y me mostró su polla, pequeña, fría, durmiente. Se acercó a mí y me besó. Cogió mi mano y la puso en su muslo y de reojo pude ver cómo iba creciendo su polla. Fui acercando mi mano a su entrepierna y le acaricié, poquito a poco, despacito, tocando bien su polla y sus huevos con mis dedos. Eso se puso firme, muy duro, y la mirada de mi compañero mordiendo su labio mientras sacaba la lengua me puso aún más a mil. Empecé a masturbarle. Sus gemidos hacen que casi estallara, se me iba a romper el pantalón de la erección que tenía.
Apartó mi mano de su polla y se acercó hacia mí, bajándome los pantalones y los calzoncillos con suavidad. Miró mi polla y sin decir nada se agachó a besarla. Me dejé hacer. No se si por mi inexperiencia o por su experiencia, pero me pareció maravilloso. Aún recuerdo ese momento como la mejor mamada que me han hecho nunca. Despacio, con ritmo, con sentimiento. Tardé muy poco en notar que iba a correrme. Se lo dije y su reacción fue meterse mi polla aún más en mi boca. Y entonces... me corrí. Y él seguía chupando, y yo me seguía corriendo. ¿Estaba en el cielo? Si no era así, debería parecerse mucho.
Me dejó jadeando y sin aliento.
Se empezó a reir y a masturbarse mientras me miraba y me dijo que ahora le tocaba correrse a él.
Acercó su polla hacia mí me lefó todo el pecho mientras gemía. Notaba el calor de cada gota sobre mi cuerpo.
Nos limpiamos y cada uno se fue por su lado.
Fue una experiencia estupenda. Una lástima no habernos dado los números de teléfono para volver a vernos.
Traté de conectarme más veces a ese mismo chat pero nunca más lo volví a ver
Versátil, morboso. A veces con sitio.
183cm, 80kg, buena polla, buen culo, mejor boca.
Con vello

