01-01-2026, 03:33 PM
(12-22-2025, 05:45 PM)mamo39 escribió: Hace un año aproximadamente, estuve en Málaga por motivos de trabajo y fui en tren. Como a la vuelta me sobraba tiempo, me fui a la estación del AVE que justo hay un centro comercial grande, y así me tomaba algo haciendo tiempo hasta que saliera el tren, que era más bien hacia la noche. Serían sobre las 16.00 aproximadamente y entré en la estación y me fui a merendar algo y a cogerme algo para la vuelta en el tren, así que subí al Burger que estaba en la planta de arriba. Antes de pedir y tomarme algo, fui al baño, que me estaba meando. Cuando llegué me encontré el típico baño alargado con unos 8 urinarios de pared y unas 8 cabinas con puerta. Cuando llegué, habría unos 3 hombres meando en la pared, y me dirigí a mear yo también. Sin embargo, en cuanto me acerqué al urinario, vi que los tres me empezaron a mirar, y entonces supe que había cruising allí. Fíjate por donde, sin saberlo, había encontrado un sitio de cruising.
Yo primeramente mee, y me dio vergüenza mirar hacia ellos, poque eran muy descarados. Pero ya me giré y vi que me seguían mirando. Todos estaban a mi izquierda (yo me había colocado en el del fondo). Tras ver que no venía nadie, uno de ellos se separó de la pared y empezó a pajearse delante de mí. Tendría unos 50 años, rabo muy gordo y corto. Se pajeaba muy rápido y me miraba de arriba abajo. Yo seguía pegado a la pared, y vi que el resto también se giraban hacia mí. El tercero, que estaba más alejado, un chaval de unos 30, le empezó a tocar el culo al que estaba a su lado, mientras se pajeaban los dos. Me empecé a poner nervioso visualizando la situación, y por otro lado tenía la adrenalina a mil. Así que no me corté, y me metí en una cabina que estaba justo atrás, dejé la puerta entreabierta y me senté en el váter, que al menos muy sucio no estaba. Esperé a ver si venía alguno, pero no se acercaba nadie. El corazón me latía a 1000 por hora por la situación tan morbosa de espera, pero aquello parece que no era el "modus operandi". Tras esperar unos minutos y ver que no había éxito, salí de nuevo y vi que estaban pajeándose entre sí en la pared los dos de la izquierda, y el que me estuvo mirando de frente me miró. Le hice un gesto para que entrara y se lo pensó un momento, pero vino hacia mí. Al ver aquello, los otros dos de la pared también se quedaron mirando, y entró alguien más a quien no pude ver. Cuando entró cerramos por dentro y se abrió de nuevo la bragueta. Ahora pude verle el rabo. Efectivamente era bastante gordo, no muy largo y tenía bastante bello púbico. La tenía durísima. Yo me senté de nuevo en el váter y él directamente se acercó a mí y me cogío la cabeza con la mano izquierda, y con la derecha se cogió el rabo y me metío en la boca. Cuando me la metió, noté un sabor fuerte, y decidí salivar bien, momento en el cual el tio soltó un gemido grave. Me dió un poco de vergüenza que se escuchara, pero la situación era tan morbosa que continué. Así que en cuanto empecé a mamársela según el ritmo que el mismo me marcaba con su mano izquierda, mientras le solté la mano de su polla para poderla chupar mejor. Le gustaba que le mamara rápido, porque me cogió del pelo y empezó a darle caña bien. Yo intentaba seguir el ritmo, bastante acelerado, saboreando su polla, hasta que paró de golpe y me la hundió hasta la garganta. No llegó muy atrás porque no era muy larga, pero me empotró mi nariz hasta su cuerpo que casi no podía ni respirar, y así me mantuvo varios segundos, mientras yo seguía como podía tragando polla. De repente, con su mano izquierda cogida en mi pelo, me retira la boca de su polla y con su mano derecha se la agarra y me lefa la cara, mientras tenía la cabeza levantada y lanzó un pequeño gemido. La noté ultra caliente y muy espesa, pero no creo que se corriera mucho. Al momento, se la guardó y se fue.
Yo me quedé aun un poco desorientado y cogí papel para limpiarme la cara, antes de salir del baño. Sin embargo, cuando me estaba limpiando, entra el chaval joven que le estaba tocando el culo al otro. Llevaba la capucha de la sudadera puesta y tenía perilla, y era más bien delgado. Sobre el pantalón del chandal que llevaba se notaba un buen bulto hacia el lado derecho, y según entró, me quedé mirándole y cerró la puerta. Acto seguido, se la sacó y me miró sin decir nada. Tenía un rabo normalito, de unos 16 cm no muy grueso y un capullo mas bien gordo. Me deleitaba mirándole su rabo. Sin embargo, creo que entendió que no estaba muy decidido y me dijo "chúpamela" en un susurro. Así que eso hice. Se la cogí con la mano derecha y empecé a chupársela, mientras me ayudaba pajeando a la vez con la mano. El cerraba los ojos de placer y parece que le estaba gustando. Sabía muy rica, y estaba muy muy dura, la notaba como una roca. Me la metía entera hasta el fondo y me gustaba jugar con su capullo con mi lengua. Se dejaba mamar, a mi ritmo y sin problema. Estuve mamánosela unos 3 o 4 minutos, pero en un momento dado, noto que le va a estallar de lo dura que se le pone, me coge la barbilla con su mano izquierda y con la derecha se pajea a toda pastilla delante de mi cara, momento en el cula decido pegármela a mi mejilla derecha, pero el la separa y en ese momento me dispara 3 chorros de leche sobre mi cara, que cayeron sobre mi barbilla y mi sudadera. Después, se la sacude y se la guarda y se va. Tener la sudadera manchada me generó una mezcla de morbo y vergüenza. Así que cuando se fue por la puerta, me disponía a limpiármela cuando vi a otros dos esperando en la puerta. Aquello me dejó totalmente impactado y paralizado.
El que se fue no cruzó ni media palabra con ellos dos, pero ellos si que dijeron "pasa pasa". Así que pasaron los dos. Uno tendría unos 40 años aproximadamente, más bien corpulento y alto, con barba, y con un uniforme que no pude reconocer, pero era de algún tipo de empresa de reparto o similar. El otro tendría unos 30 y pico también, delgado y alto, con un pantalón vaquero negro y jersey verde. Los dos estaban empalmados, y cuando entraron cerramos la puerta. Según cerramos, se la sacaron los dos, y se empezaron a liar entre ellos, mientras yo las cogí la dos y empecé a pajearlas. Tenían buen rabo los dos, una recta y otra curva hacia arriba y gordota. Empecé a chupársela a uno y a otro por ratitos, mientras se liaban y me miraban entre sí. Uno comí el cuello al otro y me miraba con mucho placer. Cuando chupaba el rabo de uno pajeaba al otro y viceversa, y mientras les miraba a los ojos para que vieran que estaba disfrutando. En un momento determinado, el del uniforme se acerca y me susurra que también quiere rabo, pero le omito y sigo disfrutando de sus pollas. Cuando llevábamos unos 5 minutos, uno de ellos dice que le queda poco, y les digo que quiero que se corran a la vez. Así que en ese momento, empiezan a pajearse los dos delante de mí y yo les miro desde abajo sentado, con la cabeza levantada, mirándoles, esperando verles como lefan. Se pajeaban mirándome y con sus rabos cada vez más cerca de mi cara, hasta que el de la barba dice "me corro" y el otro dice "me corro también". El del uniforme me agarra la cabeza y pega su capullo a mi boca, momento en el que empieza soltar leche caliente que escurre por mi barbilla y que puedo oler perfectamente con ese olor tan característico. El otro, a los pocos segundos, me coge también de la cabeza, me la gira y se corre sobre mi cara, lefándome soltándo dos chorros fuertes, uno sobre mi nariz y la frente, y el otro sobre la mejila derecha. El resto, fue soltando leche sin tanta presión, pero caía bien. El olor era indescriptible, y alucinante. Cuando terminaron de correrse, el de la barba se piró rápido, y el del uniforme me dió papel para limpiarme. Me dijo que si quería me podía limpiar el, así que accedí porque no podía verme la cara.
Después de escupir varias veces para no tener restos, me volvió a insitir: "déjame que te vacíe los huevos". Como ya estaba muy cerdo, accedí. Me levanté, me bajé el pantalón y el tio me empezó a pajear con su mano derecha. Yo estaba tan cachondo que estaba totalmente mojado. El me dijo "que cabrón, estas muy guarro", y siguí pajeándome a buen ritmo. Así que no duré mucho, y en menos de dos minutos apunté hacia la pared de la derecha y me pajeó hasta que solté toda la leche.
Tras ello, me dijo que le había molado y que si quería repetir. Así que le dí mi Telegram y se fue. Luego salí del baño, que no había nadie más, y lavé bien la boca y la cara. Tambíen me puse a lavarme la sudadera, momento en el cual entró un tio mirándome. Supe que ese tió venía buscando jaleo, pero yo ya había acabado bien servido. Cogí la mochilla y me piré a merendar. Después, pasado el tiempo me subí al AVE. Durante la entrada al tren, me sentí observado por algunos pasajeros, pero supongo que sería rallada mental mía. Pero fue muy morboso
Que morbo ,me ha encantado, pero es real? Creía que en esos sitios ibanuchos tíos a mamar y pocos a dar polla
En todo caso cuando pase por Málaga pienso entrar a ver qué pasa

