Recuerdos de mi amo -
unodemadridsex - 09-07-2026
Hace unos días vi una noticia en la web sobre un señor que murió haciendo senderismo. Entré a ver los detalles, porque la zona donde tuvo el accidente la conozco y al leer vi la foto de la persona que había tenido el accidente. Tuve que ampliar la foto y mirarla unas cuantas veces, aun sabiendo que conocía a la persona.
Era un señor de unos 80, calvo con bigotazo y unos ojos alegres. Alto y con buenos hombros. La foto era de unos años antes y por eso lo reconocí. Era el tío que me inicio como sumiso unos años antes de la pandemia, en Madrid.
Lo conocí en el sexshop de Orense. Fuí una tarde después del trabajo a buscar algún rabo que mamar. Estuve casi una hora moviéndome por allí hasta que me senté en una cabina y me puse un video y empecé a pajearme.
Hasta ese momento no había visto a nadie que me convenciera, o me entrara de forma que me diera el morbo suficiente.
Era una de esas tardes con abuelos dando vueltas buscando mamar. El caso es que ya daba la tarde por perdida, así que dejé la puerta entreabierta para ver si alguien ofrecía rabo. Tuve un par de intentos que no me convencieron. Con pintas de muy mayor para mi gusto en esa época. A la tercera, se plantó en la puerta un tio alto y calvo con bigote blanco. Tenía una cara simpática y empezó a cogerse el paquete mientras abría la puerta con la otra mano.
Lo miré pensé que era mayor y dije que no, pero en vez de irse, se abrió la bragueta y dejó salir su polla morcillona.
Dejó colgando un rabo con muy buena pinta, de unos 15cm sin empalmar. Se lo descapulló completamente y lo empezó a agitar.
Me puso cachondo y ya no me importó la edad. Me mordí el labio inferior, me incorporé y le hice una seña con la cabeza, para que entrara a la cabina.
Cuando estuvo dentro, el mismo cerró la puerta y dejó en el suelo una mochila que llevaba a la espalda.
¿Te he convencido, eh? - Me dijo - ¿Vas con ganas de mamar?
Muchas... - le respondí
Pues vas a mamar, pero tendrás que hacerlo como yo te diga - mientras se pajeba la polla morcillona mirándome.
Fuí a levantarme a ponerme de rodillas y me paró colcando su mano en mi hombro y empujando levemente para que me sentara en el sillón de la cabina.
Quitate el pantalón y los calzoncillos- me dijo
Mientras lo miraba con ganas de comerme esa polla, él se quitó los suyos, quedándose en mangas de camisa, con los huevos colgando y la polla casi tiesa.
Yo me quedé con el polo, empalmado y sintiendo el plástico del asiento en mis huevos.
Se acercó a mi y me colocó los huevos en la boca, mientras la polla me caía en la frente.
Lame...- me dijo - y no te toques la polla.
Yo empecé a lamer aquellas bolas intentando darle placer, mientras el me cogía de la nuca y gemía.
La polla seguía morcillona e intenté llevar mi lengua desde la base hacia arriba. Estaba deseando sentirla crecer en mi boca.
No corras tanto, que quiero disfrutar bien esa lengua - y se dió la vuelta, colocándome su ojal enfrente.
Lo tenía depilado igual que los testículos, le palpitaba, y en esa posición veía caer esa polla que yo deseaba mamar y que chorreaba precum.
Mete la lengua, que está bien limpio - dijo en tono autoritario.
Puse mis manos en su cachete y se los separé. Empecé a lamerlo. Primero con la punta de la lengua describiendo círculos y dando golpecitos. Después sacando bien la lengua y cubriendo todo el esfinter con ella. Lamía y apretaba y lo escuchaba gemir, mientras movía el culo. Ver ese culazo moverse, me puso a mil, así que endurecí la lengua e intenté metérsela dentro. Tenía la punta dentro moviéndose y disfrutaba del sabor, mientras el echó su mano atrás de mi cabeza y me empujaba hacia su culo.
Estuve comiéndole el culo unos minutos, con mi polla dura como una piedra y la suya me imaginaba que también, porque ya no la veía colgar, y notaba como se pajeaba.
Ya me has puesto bien, mira - y se dió la vuelta enseñándome el rabo tieso y descapullado.
Yo estaba en mi papel de obediente porque no intenté cogerle la polla, sólo abrí la boca y gemí.
La metió lentamente hasta que me llegó a la garganta y cerré mi boca en torno a ella, con cuidado de no rozarla con los dientes.
Apoyó sus manos en la pared que había a mis espaldas y yo me cogí a sus caderas y comenzó a bombear en mi boca.
De vez en cuando la sacaba y ponía su capullo en la entrada de mi boca y yo me dedicaba a succionarlo y lamerlo como si fuera un caramelo.
Así estuvimos unos minutos sin yo tocarle el rabo, sólo lo manejaba él.
Resoplaba y me decía lo buen mamón que era y que me iba a hacer su puta. Eso me ponía a mil y empecé a gemir, lo que le puso mas caliente.
Noté que la polla se le endurecía mas y me preparé para recibir el lefazo, pero el tío se separó y me ordenó que me pusiera de rodillas en el sillón.
¿Tienes goma? - le pregunté, mientras me ponía de pié con ganas de sentir esa polla entrarme.
Tranquilo, no te voy a follar, pero voy a jugar con tu culo. - Me respondió pajeándose lentamente - De rodillas, que vea tu culo.
Me di la vuelta, muy excitado, y me di cuenta de que había un tio mirando por glory hole, cosa que no me importó.
Me acomodé como pude, ofreciendo el culo y agarrado al sillón. Cuando pensaba que iba a soltarme el lefazo en la espalda sentí algo menos caliente, como un gel, en el culo.
Miré hacia atrás y vi al tio con unos guantes de latex y un bote de lubricante, que dejó en la mochila.
Empezó a acariciarme el ojete, metiendo un dedo, dos, mientras separaba uno de los cachetes o bajaba hasta mi polla y la pajeaba.
Yo disfrutaba, moviendo el culo y mordiendo mi mano, gimiendo y mirándolo a la cara con los ojos entrecerrados y pasándome la lengua por los labios. Quería que supiera que me tenía hecho una zorra caliente.
De vez en cuando miraba al glory hole y veía al otro tío mirando y suponía que se la estaba meneando porque respiraba entrecortado.
Me estaba dilatando el culo de puta madre y supuse que me estaba metiendo ya tres dedos, porque empezó a escocerme, pero era completamente suyo y yo mismo empujaba para que me entrara bien lo que el me quisiera meter.
En esas sentí que paró y miré hacia atrás, lo vi agacharse y sacó un dildo de la mochila. Mientras le ponía un preservativo yo mismo me metí dos y tres dedos en el culo, para sentir lo abierto que me tenía.
Ponte de pie - me dijo
Lo hice y sentí como el lubricante me chorreaba por la piernas desde el culo.
Ponte de rodillas frente al glory - me ordenó y me coloqué, sabiendo lo que iba a pasar.
Estaba de rodillas, con las manos apoyadas en mis muslos y jadeando de placer, deseando que siguiera trabajando mi culo.
Me quitó el polo y lo dejó encima de su mochila, lo que me dejó completamente desnudo.
Apóyate en la pared y ofrece el culo - ordenó mientras el se sentaba en el sillón.
Para estar mas cómodo pegué la cara al agujero y vi al tio al otro lado, mirando y pajeándose.
Mi amo, porque ya me sentía su esclavo, me dió un cachete y empezó a acariciar mi ojete con el dildo.
Yo empecé a jadear y a relajar el esfinter, empujando lo que podía, porque quería sentirlo dentro.
Poco a poco se fué metiendo y noté como llegó a mi próstata que empezó a castigar metiendo y sacando el juguete.
No pude evitar empezar a jadear con la cara pegada a la pared y sin importarme que me oyeran fuera.
Me estaba follando con el dildo mientras me agarraba por el pecho, o metia sus dedos en mi boca.
Los empecé a chupar como si fueran una polla y a mirarlo con cara de lascivia, moviendo el culo al ritmo de su follada.
Vamos a aprovechar esa boca- me dijo y dió un par de golpes al lado del glory hole.
Del otro lado surgió un rabo con las pelotas llenas de canas. No era muy larga pero si gorda y me cogí a ella con ganas.
Mama, puta... -me ordenó y yo me metí la nueva polla en la boca.
Estuvimos así cinco o diez minutos, con él follándome con el dildo y yo tragándome la polla y sacándomela para poder jadear a gusto y que viera como me estaba dando placer.
Al rato el del glory se comenzó a correr y yo lo recogí todo en la boca echándoselo de nuevo en la polla para poder pajearle y notar los espasmos.
Cuando se retiró, mi amo me sacó el dildo, se levantó y me llevó de nuevo al sillón donde me sentó.
Levanta la piernas - me dijo, y las levanté ofreciéndole de nuevo mi esfinter.
Me las sujeté para no cansarme y el metió de nuevo el dildo mientras me pajeaba y miraba con cara de cabrón.
No duré ni dos minutos, sentir el dildo golpearme por dentro y su mano en mi polla hizo que me corriera con un lefazo que alcanzó mi cara.
Tenía mi lefazo en la cara, lo que quedaba de la polla que me había comido y eso le debió excitar porque me pidió que sujetara el dildo dentro de mi culo. - Que no se salga...
Yo no pensaba dejarlo escapar y lo moví como pude.
El se puso de pie con su polla casi dura, cerca de mi cara y empezó a pajearse.
Yo la quería dentro así que intentaba alcanzarla, pero el no me la metía y allí estaba yo jadeando, follándome con el dildo cuando se corrió a chorros llenándome la cara y pasando la polla por ella restregándome la lefa.
Cuando acabó, tiró del dildo, le quitó la goma y lo guardo en la mochila.
Sacó un paquete de toallitas que me pasó para que me limpiara y el hizo lo mismo.
Cuando nos adecentamos, me dijo que obviemente el tío del otro lado era colega suyo y que a él le gustaba usar un sumiso y ver como otros lo hacían.
Le dije que pocas veces me habían puesto tan salido y que lo había pasado muy bien. Cambiamos teléfonos y me dijo que le gustaría volver a verme así que me fuí a casa excitado como pocas veces.
Cuando pasaron unos días volvió a contactar conmigo y comenzamos una relación de amo/sumiso que duró unos años, hasta que llegó la pandemia y se fué de Madrid.
Cuando lo volví a ver en la triste noticia que mencionaba, recordé muchos de los ratos que me hizo pasar y que iré contando por aquí.
RE: Recuerdos de mi amo -
Pehecu2 - 09-09-2026
Muy buen relato. Seguro que tienes mas historias que contar.