El portero -
Chotis - 08-05-2025
Creí que iba a escribirlo todo del tirón pero me ha quedado un poco largo así que aquí va la primera parte.
Le había visto toda la vida en mi calle. Trabajaba de portero unos cuantos portales mas abajo y yo había pasado miles de veces delante de él. Nunca había pensado nada en particular, solo una de tantas personas que viven a tu alrededor. Era un señor de unos 60 años. Gordote, con el pelo gris y un bigotón. Era fuerte, pinta de bruto. Por la mañana llevaba su mono de trabajo y por las tardes se ponía su uniforme de portero. Siempre le veía charlando con alguien o mirando a la gente pasar apoyado con cierta chulería en un árbol en frente de su portal.
Como decía nunca le había prestado mayor atención hasta que un día le vi en otro sitio. Me lo encontré en una zona de cruising.
Tenía yo 20 años recién cumplidos y la verdad es que todavía tenía poca experiencia con esto de follar con tios. Había quedado con alguno por internet y ya había follado y chupado un par de pollas pero todavía me daba mucho reparo “el mundillo”. Cerca de mi facultad había una zona de cruising, la finca de papá, y algunas noches, si salía tarde de clase, me iba a dar una vuelta por allí. Solo para ver a la gente, quizás ver a alguien meneandose la polla y ver los condones y los pañuelos en el suelo. No me atrevía a meterme mucho entre los arbustos, pero solo ese ambiente ya me daba un morbazo que en cuanto llegaba a casa me tenía que hacer un pajote pensando en el día que me atreviera a ir a más.
En una de estas visitas vi algo de movimiento detrás de un árbol. Había poca luz pero obviamente había un tío agachado y otro agarrandole la nuca. Di un rodeo al montículo para acercarme a echar un ojo. No sé por qué calculé mal y al salir de detrás del montículo me encontré mucho más cerca de ellos de lo que había calculado. Desde ahí podía oir al mamón luchando por coger aire sin parar de chupar, y casi podía oír las babas cuando se atragantaba. La polla estaba empapada y la saliva chorreaba por los cojones. Me quedé embobado con como la tragaba y con como el otro tío no le daba respiro, llevando al límite su capacidad de tragar. Me agarre la polla por encima del pantalón, estaba cachondísimo. De pronto mi atención se fijó en la mano en la nuca. Una mano enorme y basta con los dedos un poco hundidos en su pelo. Por fin seguí aquel brazo peludo para mirar al tío que estaba dando polla y me encontré mirando a los ojos al portero. Por un segundo me quedé congelado. ¿Cuánto tiempo llevaba viendo como yo miraba?
En ese momento el terror se apoderó de mí y salí de allí tan rápido como pude. Me fui a casa con el corazón a mil. Por un lado estaba la vergüenza de que me hubiera visto alguien que sabía donde vivo. Que sabe quién soy. Por otro lado, el calentón salvaje que llevaba encima. Al llegar a casa me hice un pajote pensando en esa polla gorda empapada de babas. Traté de recordar más cosas del momento pero no estaba seguro. Recordaba el ruido de la mamada. Recordabas su mano enorme. Recordaba las babas en la barbilla del mamón. Y aunque no estaba seguro juraría recordar que cuando nos miramos él estaba sonriendo desafiante.
En la cama no paraba de dar vueltas recreando la escena pero también asustado, aunque no sabía bien de qué. Por fin me pude dormir después de hacerme otra paja mientras imaginaba si se habría corrido en la boca o en su cara.
A raíz de esto estuve un tiempo dando rodeos para no pasar directamente por su portal. Esto significaba normalmente caminar por el otro lado de la calle, pero a fin de cuentas la calle no era muy ancha y yo le podía ver. De hecho no podía evitar mirar cada vez que pasaba. Me ponía a mil verle ya fuera con el mono de trabajo como con el traje sabiendo que entre las piernas tenía ese rabo gordo y duro.
Yo que era un niñato me creía muy listo y pensaba que solo yo le estaba fichando y que él no se enteraba pero estaba muy equivocado. En una de estas un día que iba a clase por la tarde bajaba por la acera de enfrente y como siempre miré hacía su portal a ver si lo localizaba. Él estaba preparado. Obviamente tenía fichados mis horarios porque nada más mirar le vi apoyado en el árbol mirando hacia mi y antes de que pudiera apartar la mirada hizo un gesto con su mano enorme y me dijo “
Eh, tú. Chaval.” Me quedé clavado en el sitio. Dudé si ignorarlo pero con aún más fuerza y haciendo un gesto con los dedos dijo “
Ven aquí un momento.” Dudé un segundo pero había algo en su voz que hacía que no se me pudiera pasar por la cabeza decirle que no. Miré a ver si venía algún coche y crucé la calle. El tiempo pasaba a cámara lenta mientras me acercaba a él. Podía intuir una sonrisa debajo del bigote. La sonrisa de alguien que está haciendo lo que le da la gana. Al llegar a su lado, sin esperar ni un segundo me agarró del hombro. Noté el peso de su mano y la fuerza de sus dedos. Esa misma mano que había visto empujando la cabeza de un tío para que se tragara toda su polla.
Pasó un segundo que se me hizo eterno y por fin me atreví a levantar la vista. Él estaba a un palmo de distancia. Me sacudió un poco el hombro y dijo “
Solo quiero hablar contigo, chaval.”
Continuará...
RE: El portero -
canillejo - 08-05-2025
promete este relato
RE: El portero -
Chotis - 08-06-2025
Gracias a los que habéis comentado. Me alegro de que guste. Aquí continúa en asunto:
Traté de aguantar la mirada pero me moría de la vergüenza, sin embargo a él le brillaban un poco los ojos. Obviamente la situación le parecía divertida y por supuesto sabía que tenía el control de lo que estaba pasando.
No sé cuánto tiempo pasó, supongo que un par de segundos pero a mi se me hizo eterno. No llegué a atreverme a decir nada cuando él me soltó el hombro y me dio unos golpecitos en el pecho con el reverso de la mano “
que no pasa nada, coño. Tranquilízate.” Aunque en su voz se notaba cierto tono socarrón oirle decir eso me tranquilizó un poco. Pero poco. Por fin pude mirar sin apartar la mirada. “
Solo te quería preguntarte una cosa.” Se me quedó mirando. Le veía asomar la sonrisa a los lados del bigote. Él obviamente estaba disfrutando de verme temblar como un flan. “¿
Te gustó lo que viste el otro día?” Me quedé pálido. ¿Cómo podía ser tan descarado? Me seguía mirando con esos ojos con los que me estaba mirando el día que le ví en la finca de papá. Una mezcla de vicio y descaro. Noté mi polla empalmada pero también noté la vergüenza que estaba pasando. De nuevo no me salían las palabras, pero esta vez el portero no iba dejar que me quedase callado. De nuevo me agarro el hombro pero esta vez fue distinto, noté como apretaba con firmeza. Claramente me podría zarandear tranquilamente solo con una mano. Clavando su mirada me volvió a preguntar “
¿Que si te gustó lo que viste el otro día?” Tragué saliva para contestar. Mi polla iba a reventar y su mano en mi hombro no sé si apretaba mas o solo me lo parecía. Con un hilo de voz asentí “
Sí, sí… me gustó…” Sonrió y pude ver el morbo en su mirada. Me soltó el hombro solo para apoyar el reverso de la mano en mi pecho “
Pues nada, chaval. Cuando quieras.” Al retirar la mano aprovechó para darme un golpecito en la barbilla para que levantara la mirada “
Ya sabes dónde estoy” Y sin mas se dio la vuelta y se metió en la portería. Le vi desaparecer sin darse la vuelta. Y no sabía qué estaba sintiendo. Por un lado quería salir de allí corriendo y por otro lado quería que me empotrase contra una pared y me dejase hecho un trapo.
Recuerdo que mientras me iba de allí trataba de procesar todas las cosas que había sentido. El respeto que me imponía. Pensaba en su mano enorme. Por como me agarraba el hombro yo sabía perfectamente que era poco más que un pelele en comparación. Me imaginaba esa mano agarrandome la nuca y empujándome la cabeza hasta los cojones sin que yo pudiera hacer nada y me volvía loco. La polla me iba a reventar.
Su descaro también me desarmaba. No podía creerme que me hubiera puesto en esta situación en medio de la calle en mitad del día. ¿Le daba igual que nos vieran? Claro que pensándolo más fríamente entendí que realmente de puertas para fuera no era más que un portero hablando con un vecino durante menos de un minuto. Sin embargo yo estaba estremecido. Me sentía como una puta sin que hubiera pasado nada de nada. Estaba claro que el portero podía hacer conmigo lo que le daba la gana.
Al llegar a la facultad saludé a algunos compañeros pero me fui de cabeza al cuarto de baño a pajearme. Era cuestión de vida a muerte. Me la meneé como un animal pensando en los ruidos que hacía aquel mamón peleando por respirar mientras se la chupaba. Pensando en esa enorme mano en mi hombro y en el descaro con el que sonreía. Pensando en su voz diciéndome “
Pues nada, chaval. Cuando quieras.” Me corrí como un cerdo.
Continuará...
RE: El portero -
novatoSum1974 - 08-06-2025
que buena historia... deseando leer más.
¿se quedará en que usen solo uno de sus agujeros o los dos?
RE: El portero -
Albert_Leganés - 08-06-2025
Buena continuación del relato, Sigue muy interesante
RE: El portero -
Chotis - 08-07-2025
Seguimos. Aviso a navegantes, el capítulo de hoy también es a fuego lento:
Los siguientes días fueron un juego del gato y el ratón. La pregunta no era si iba a caer en sus manos, la pregunta era cuando iba a pasar. Él lo sabía y yo también, solo hacía falta que mi calentón fuera mayor que mi vergüenza. Entre tanto desarrollamos una interesante comunicación no verbal. Siempre que yo pasaba por delante del portal le miraba de reojo. Él me miraba desafiante con una sonrisilla. Si no había nadie cerca el hijoputa incluso se agarraba un poco el paquete y yo apretaba el paso mientras mi polla se empalmaba.
Un sábado antes de comer venía yo de jugar al fútbol con unos amigos del barrio. Íbamos yo y otros dos con la ropa de deporte y algo sudados. Estábamos subiendo por la acera dónde estaba su portería y no podía evitar que fuéramos a pasar por delante. Por un lado no había ningún motivo lógico para que yo les dijera a mis amigos de dar un rodeo, habíamos hecho este camino mil veces. Por otro lado, yo quería que me viera en pantalón corto y sudado. Me daba morbo y esperaba que a él también.
Cuando vi la portería no le vi a él. Pensé que estaría dentro o quizás se había ido pronto aprovechando que era sábado, el caso es que yo bajé la guardia y seguí caminando con mi amigos. Estábamos prácticamente pasando la portería cuando le vi apoyado en un árbol en frente de la portería mirando el móvil, por eso no le había visto. Me le quedé mirando para aguantarle la mirada. Mi confianza en mis capacidades de ligoteo iban aumentando auqnue segían siendo bastante torpes. Me sentía bastante sexy y estaba cachondo.
Por fin levantó la mirada con desdén del teléfono y me vio. Está claro que le gustó lo que vio. Pude ver sus ojos mirándome las piernas y apretando un poco los labios bajó el bigote. Me sentí como un trozo de carne y me gustó. Seguí caminando con mis amigos deleitándome en que me estuviera mirando, deseando adelantar un poco para que me pudiera mirar también el culo. Pero de pronto toda mi confianza de putón verbenero primerizo se vino abajo. Cuando ya le teníamos detrás de nosotros pero todavía a un par de metros oí su voz “
Eh, chaval” Me quedé de piedra. ¿Qué cojones me iba a decir allí delante de mis amigos? Por otro lado que me llamase chaval me ponía a mil. Nos giramos los tres. Mis amigos miraron sin más sin saber si se refería a uno de nosotros o no. Yo me giré con sudores fríos temiendo lo peor, aunque no se me ocurría qué podía ser. Una vez más él me enseñó quién estaba al mando en esta historia. Con todo el descaro del mundo y con una sonrisilla burlona se señaló el reloj y dijo “
que se hace tarde, chaval. Que se enfría la comida” y volvió a mirar el móvil mientras se reía de su propia broma. Mis amigos se miraron sin darle importancia, solo una broma tonta de un viejo gordo del barrio. Yo por mi parte me di por aludido de una manera muy muy distinta.
Después de llegar a casa y hacerme mi pajote de rigor me quedé pensando mientras me limpiaba los restos de mi lefada. Sentía que esta vez el portero había cruzado una línea, que eso había sido demasiado descaro. Yo estaba casi igual de indignado que cachondo. Le quería hacer frente. Demostrar que yo estaba a la altura de sus jueguecitos y que a mi no se me podía vacilar. No podía estar mas equivocado, la verdad, pero en ese momento yo no lo sabía. Decidí que el lunes iría a hablar con él. No sabía muy bien qué iba a pasar pero quería demostrarle que no le tenía miedo y que si él era un golfo yo más.
Y así, pensando que era un tipo muy valiente y echado palante, me fui metiendo más y más en su juego.
Continuará
RE: El portero -
Chotis - 08-12-2025
Pasé el fin de semana imaginando todas las posibilidades de lo qué podría pasar A veces imaginaba que me iba a empotrar ahí mismo y otras pensaba que solo me iba a seguir vacilando y que me iba a mandar a pastar. El domingo por la noche me costó dormirme. No sé cuánto tiempo pasé metido en la cama mirando al techo, sobándome la polla mientras planeaba cómo abordarle al día siguiente. Le visualizaba delante del portal, pasando el mocho con el mono azul puesto, la cremallera abierta hasta el pecho, los pelos asomando y sus manos enormes agarrando la fregona. Esperaba que sonriera al verme. Esperaba ser capaz de aguantarle la mirada. Y esperaba encontrar las palabras adecuadas. “
Hola” Un desastre. “¿
Qué tal?” No, no, esto no es una conversación de ascensor. “
Dame polla” Peor aún. Al final me convencí que bastante era con hacer el acopio de valor, y confiaba que una vez delante de él mi elocuencia hiciera aparición, aunque no las tenía todas conmigo. Me hice una última paja pensando en el mamón de la finca de papá. Imaginando como el portero le debió llenar la boca de lefa. Ojalá me hiciera lo mismo. Con ese pensamiento por fin me dormí.
Salí camino de la facultad más pronto de lo habitual por lo que pudiera pasar. En mi cabeza trataba de mantener la calma. Me concentraba en lo cachondo que me ponía el muy cabrón. Me concentraba en las ganas que tenía de ponerme de rodillas delante de él y que se abriera la bragueta. Estar muy cachondo era mi estrategia para superar el miedo. Pocas cosas hacen al hombre más atrevido que el tener ganas de follar.
Allí estaba el portero. Tal cual yo lo había supuesto excepto un detalle. Le vi con el mono azul abierto hasta el pecho. La fregona estaba apoyada contra la puerta. Él estaba hablando con un vecino. Mierda. No me iba a quedar dando vueltas esperando. Aflojé un poco el paso a ver si tenía suerte y el vecino se iba. Si no se iba tendría que pasar de largo.
No sé a qué velocidad caminaba pero el tiempo iba muy despacio. El portero levantó la vista y me vio pero sobre todo vio como yo le estaba mirando. Nunca le había aguantado así la mirada. Pude ver cómo le brillaban los ojos. Le brillaban como le brillan a uno cuando le traen a la mesa el plato principal. Le faltó relamerse.
No sé si le despachó él o es que la conversación ya había terminado pero se despidió del vecino que se fue calle abajo. El portero se encaró en mi dirección con las dos manos en los bolsillos y la cabeza un poco echada hacia atrás- Le encantaba hacerse el chulo, estaba claro. A la que yo me acercaba juraría que asentía un poco con la cabeza. Cogí aire para hablar y el muy hijoputa me cortó “¿
Qué, chaval? ¿Vas a clase?” Parado delante de él busqué entre los supuestos que había imaginado pero no encontré la respuesta adecuada. Murmuré algo y asentí. Él sonreía con descaro y no pude seguirle el juego así que intenté mirarle las manos.Seguí la dirección de su antebrazo peludo saliendo de su manga remangada pero seguía con las manos en los bolsillos por lo que el resultado fue que parecía que le miraba el paquete. Rápidamente lo volví a mirar a él. Creo que me puse rojo de vergüenza. Mis horas maquinando un plan no habían servido de nada. “
Pues tendrás que ir bien desayunado, digo yo” Volví a murmurar algo mientras asentía. “
Ven para dentro, anda” Inmediatamente me dio la espalda y se metió a la portería. Dudé un segundo pero con una mano me hizo un gesto de que entrara. Al verle la mano me puse muy puta. Quería que me reventara a pollazos. No tenía tiempo que perder. Si me decía que entre yo entro y lo que haga falta.
Le seguí por la portería a un cuartucho. Pensé que nada más entrar me empotraría contra la pared y me besaría. O que me obligaría directamente a ponerme de rodillas pero en vez de eso me dijo “
espera aquí” y se fue. Me quedé allí de pie y pude mirar lo que había por allí. Una cama individual contra una esquina. Una estantería llena de libros y películas y un escritorio ocupado por una televisión de esas que llevan incorporado un video VHS. Todo bastante viejo y bastante cutre. Dejé la mochila en el suelo y me quité la sudadera. Me iba a sentar en la cama cuando entró el portero con la fregona y el cubo. “
Perdona, chaval, no podía dejarlo todo ahí delante” Colocó el cubo detrás de la puerta y me miró con una sonrisa de oreja a oreja “
Me alegro de que te hayas animado” dijo mientras sin ninguna delicadeza con una mano me agarró la nuca y la otra me la metía por debajo de la camiseta. Su descaro no hacía más que ponerme más cachondo. Con su mano en el cogote y la otra tocándose el vientre sentí que era un pelele en sus manos. La fuerza que se intuía era enorme. “
¿Tú tienes ganas?” Esta vez conseguí contestar, aunque sin mucha convicción “
Sí, tengo ganas” Me metió de golpe la mano en el pantalón y me agarró el culo. “
¿Sí? ¿Tienes ganas?” “Sí” “Pues agárrame la polla, joder. Que mira como me tienes” Con la mano que me estaba agarrando el culo me cogió la mano y me la apretó contra su paquete. Acercó su cara a la mía. Casi podía sentir los pelos de su bigote en mis labios. “
Mira como me tienes” repitió mientras yo notaba su polla palpitando. Ahora no hizo falta que yo contestara nada porque con la mano que tenía en mi nunca me empujó hacia él y me metió la lengua. Yo estaba en el paraíso. Cuanto más me agarraba y me zarandeaba más cachondo me ponía. No diría que nos estábamos besando, más bien él me estaba follando la boca con su lengua. Podía notar como sus babas llenaban mi boca y me encantaba.
Se apartó de mí de golpe y un hilo de saliva quedó entre su boca y la mía. Me agarró la cara y me dijo “
¿Viste como le follaba la boca a ese tio? ¿Te acuerdas, chaval?” Iba a contestar pero con la mano que me agarraba la cara me metió el pulgar en la boca. “
¿Te acuerdas?” Podía sentir su respiración en mi cara mientras jugaba con su pulgar dentro de mi boca. Jamás me había sentido tan puta. Me podría meter la mano entera si le daba la gana, porque yo solo quería que me utilizara ese macho enorme. Que usara mi boca, mi culo o lo que fuera. Yo solo quería más. Sin sacarme el pulgar de la boca oí como se iba bajando la cremallera del mono. “
Venga, que llevo semanas pensando en esto. Cometela, chaval”
RE: El portero -
Huebazos - 08-13-2025
(08-12-2025, 10:49 PM)69hotHOT escribió: Joder, Chotis, que relato más bueno, me ha encantado el ritmo, como está escrito, el vocabulario, los giros... Se nota que te lo has currado. Te felicito. Espero impaciente la próxima entrega para seguir disfrutando del modo tan particular que tienes de escribir.
Espectacular lo dura que me la pone el leerte.... Es una puta pasada... Espero que no termine nunca este relato. Enhorabuena por lo bien escrito que está como nos dejas siempre con un Cliffhanger....
RE: El portero -
Chotis - 08-13-2025
Me empujaba con firmeza para que me agachara. Me estaba clavando la mirada y me hizo un gesto con la cabeza para que bajara. No estaba yo en posición de decir que no pero me tomé un segundo para agarrarle la polla mientras le aguantaba la mirada. Por fin la tuve en mi mano como llevaba deseando tantas noches. Caliente y dura como una piedra. Más gorda de lo que me había parecido la primera vez que la vi entre los arbustos. Creó que gemí un poco al agarrarla. Casi pude notar como se me abría el ojete. Debí poner cara de guarra porque el portero se sonrió. “
Venga, que es pa ti”
Me puse de rodillas delante de ese macho, tal como había fantaseado en mis pajotes. Desde ahí abajo contemplé la escena para disfrutar cada detalle. Era mucho mejor que en mi fantasía. Podía ver su cara de vicio, el mono de trabajo abierto, como jugaba con su mano enorme con uno de sus pezones, gordo y carnoso, los pelos asomando del mono, algunos negros pero muchas canas también cubriendo su barriga cervecera firme como un balón y, justo en frente de mi cara, su polla.
Tenía el grosor justo para que mi mano la pudiera agarrar entera. No estaba circuncidada pero descapullaba perfectamente dejando ver el glande rojo y brillante. Algo que no había pensado al imaginar este momento era en el olor, pero joder, qué maravilla. Solo lo puedo describir como olor a macho elevado a la enésima potencia. Jamás había olido algo así. Una mezcla de sudor y hormonas. No sé lo que era, solo sé que me volvía loco. La polla me iba a reventar y ni siquiera me la había tocado.
Con mi boca a un par de centímetros de su polla entreabrí los labios y me acerqué más y mas. En vez de metérmela en la boca de primeras decidí pasarle toda la lengua desde los huevos hasta el capullo. Arrastré la lengua por todo ese rabo empapándolo de babas y pudiendo saborear y oler todo lo que emanaba de ese macho. Con mis manos en sus muslos lamí varias veces, notando como a cada pasada en falo estaba más húmedo, las venas mas marcadas y cómo cuando llegaba al glande al portero le temblaban un poco las rodillas. Me deleité con una pasada a cámara lenta haciendo contacto visual. Él repetía por lo bajo “
que cabron, que cabron…” Por primera vez sentí que estábamos un poco en igualdad de condiciones, él me volvía loco y yo le volvía loco a él. Hundí mi cara contra su paquete para lamerle los huevos y olerlos bien pero él tenía otros planes.
Con su mano gigantesca me dio un empujón dejándome otra vez a unos pocos centímetros de su capullo y dejando claro que él mandaba y yo obedecía. Mis babas empapaban su rabo que me apuntaba a la cara. Estaba aún más gordo que antes mientras él apretaba la base con una mano y lo agitaba delante de mis labios.
El suelo empezaba a ser un tanto incómodo pero me daba igual, estar de rodillas me ponía muy puta. Le miré lo más desafiante que pude y me quité la camiseta. Él se sonreía mientras se mordía el labio de abajo pero ya no quería seguir esperando. No llegué a dejar la camiseta a un lado cuando me cogió la cabeza con las dos manos. Me agarraba las sienes y yo sentía sus dedos enormes llegandome hasta la nuca. Por cómo me agarró sabía que se habían terminado los preliminares y que ahora se ponía la cosa seria. Creía que me iba a empujar hacía su polla pero sujetándome con firmeza se acercó a mí para clavarme la polla en la boca.
La primera embestida fue lenta pero decidida. No lo hacía con cuidado por mi sino porque estaba midiendo cuál era mi límite. Estaba probando a su mamón de hoy. Noté su glande en mi campanilla y su vello púbico en mi nariz. Me sujetó en ese punto. Intenté mirar hacia arriba pero solo vi su enorme barriga y sus antebrazos. Le oí resoplar con un gruñido. “
Ahora te la vas tragar pero bien, chaval” También noté babas que se me escurrían por el labio hacía sus cojones. Me agarré a sus pantalones con las dos manos y me concentré en coger aire y relajar la garganta. Sabía que ahora venía lo mas duro y quería estar a la altura.
(08-13-2025, 01:29 AM)Huebazos escribió: (08-12-2025, 10:49 PM)69hotHOT escribió: Joder, Chotis, que relato más bueno, me ha encantado el ritmo, como está escrito, el vocabulario, los giros... Se nota que te lo has currado. Te felicito. Espero impaciente la próxima entrega para seguir disfrutando del modo tan particular que tienes de escribir.
Espectacular lo dura que me la pone el leerte.... Es una puta pasada... Espero que no termine nunca este relato. Enhorabuena por lo bien escrito que está como nos dejas siempre con un Cliffhanger....
Gracias majos, motiva mucho saber que gusta.
RE: El portero -
novatoSum1974 - 08-16-2025
ufffffffffff... estoy con la mano ocupada por estos relatos tuyos !
Esperando el siguiente.